Diciembre 1998.

 

La resistencia se mundializa

 

Como el AMI fue hecho pedazos

 

Con la suspensión de las negociaciones sobre el Acuerdo Multilateral sobre las Inversiones (AMI), llevado adelante durante tres años en la OCSE, los movimientos asociativos que en numerosos países y principalmente en Francia, se movilizaron para impedir la conclusión y alertar a la opinión pública, han

obtenido una indiscutida victoria. Si bien la experiencia confirmó la opaca colusión de los ambientes de negocios y de las instancias gubernativas, reveló también la eficacia de nuevas estrategias de lucha social, aptas a la globalización, y del recurso sistemático a Internet.

 

de Christian De Brie *

 

"La aparición de grupos de activistas puede debilitar el orden público, las instituciones legales y el proceso democrático (...). Habría que establecer reglas para aclarar la legitimidad de estas organizaciones no gubernativas militantes, que afirman representar los interesas de amplios sectores de la sociedad civil". En su agresividad, esta declaración adoptada en Ginebra en setiembre de 1998 por 450 dirigentes de multinacionales, refleja el resentimiento del mundo de los negocios con respecto a las nuevas formas de contestación y su eficacia, en particular contra aquellas que se manifestaron en contra del Acuerdo Multilateral sobre las Inversiones (1). La amenaza no carece de cinismo dado que es el fruto de una reunión organizada por la Cámara de Comercio Internacional, lobby mundial de las multinacionales y verdadera y propia organización de militantes del big business presidida por uno de los más duros de ellos: Helmut O. Maucher, a la cabeza de la Nestlé y al mismo tiempo presidente sea de la Mesa Redonda Europea de los Industriales (conocida bajo la sigla inglesa de ERT, European Round Table of Industrialist), que del Forum anual económico de Davos. Dos estructuras muy eficaces en la tarea de debilitar las instituciones legales, pero completamente desproveídas de la más mínima legitimación democrática.

Como ya se sabe, en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCSE), club exclusivo de los 29 países más ricos del mundo donde tienen su sede más del 90% de las multinacionales, las negociaciones del AMI se realizaron desde 1995 en el más total de los secretos en el Chateau de la Muette (Castillo de la Muda), nunca un nombre fue tan justo en París. Los estados se tendrían que haber comprometido a entregar, sin restricciones ni condiciones, toda la riqueza nacional, bajo cualquier forma de "activo" se presente, a cualquier "inversor" que hubiese querido adquirirla.

Cualquier legislación contraria, provisoriamente suspendida, hubiera debido ser desmantelada una vez finalizada, sin ninguna posibilidad de repensamiento.

 

En caso contrario, hubieran sido impuestas sanciones: cada obstáculo a la realización de la ganancia, hubiera dado derecho a indemnizaciones, fijados por los árbitros de la Cámara de Comercio Internacional. O sea, se había satisfecho plenamente a los grupos multinacionales que, como ABB y su presidente, entiende "invertir donde queremos, durante el tiempo que queremos, para producir lo que queremos, aprovisionándonos y vendiendo como queremos, soportando el menor número posible de obligaciones (sociales, fiscales, ecológicas)" (2).

Un verdadero derecho de saqueo ofrecido no tanto a los verdaderos inversores sino a los especuladores, a las inversiones financieras volátiles que hoy representan más del 85% de las "inversiones" (3). Un diktat de tipo colonial, similar al tratado de Tien Tsin del 1858 que obligó a la China a abrirse a los "inversores" de la época, las grandes compañías occidentales que monopolizaban el trafico de opio, con el cual envenenaron el país en nombre de la "libertad" de comercio.

Será necesario esperar hasta el 1997 para que el monstruo salga de la sombra, primero en Canadá y en los EEUU, luego en Europa. El tentativo le fue fatal, "el AMI, como un Drácula político, no podía vivir a la luz", citando a Lori Wallach (4). El tratado será analizado al microscopio, y las campañas de sensibilización de los ciudadanos y de los políticos, la movilización activa de redes asociativas, el activismo de algunas sólidas organizaciones no gubernativas (ONG) contribuirán a la suspensión de las negociaciones un año después, primero en forma provisoria, definitiva luego en el ámbito del OCSE a fines de octubre de 1998, después de retirarse el gobierno francés (5). Queda solo sacar todas las lecciones posibles de esta experiencia.

Para muchos, la primera verdadera revelación fue el descubrimiento de como funcionan las cosas entre bambalinas, detrás de la fachada espectacularmente mediatizada de la democracia. Si bien los ciudadanos no son tan ingenuos como para creer que el poder pertenezca al pueblo que lo ejercita a través de los propios representantes, conforme a la Constitución, están lejos de imaginar que, a escondidas, pero en su nombre, se trame la destrucción sistemática de los mismos fundamentos de la democracia. Con tratados como el AMI se pasa ni más ni menos, del "derecho de los pueblos a disponer por si mismos al derecho de los inversores a disponer de los pueblos" (6), un derecho no más sometido a la sanción de los tribunales públicos sino a reglas comerciales negociadas bajo la presión de las multinacionales y arbitradas por una justicia privada. De esta forma se realiza la "privatización del poder legislativo, en el momento en que el derecho comercial toma el predominio sobre el derecho publico" (7).

Queda claro que la rapiña no sería posible sin la complicidad de los guardianes de la ley y del interés público".

Pero, sutilmente, esta rapiña deriva de las múltiples pantallas sucesivas que separan al ciudadano de la autoridad que negocia y tomas las decisiones en su nombre. Uds. eligen un representante parlamentario que, en caso de que forme parte de la mayoría, sostiene un gobierno que confía la negociación AMI al ministro competente, el responsable de las finanzas; este designa a los altos funcionarios encargados de participar al grupo de la negociación, que a su vez, sobre cada punto delicado, recurren a "expertos" acostumbrados a pedir consejos previamente a consultores, que muy frecuentemente pertenecen a los mejores estudios de consultores de las multinacionales. Fuerte de esta opinión muy sagaz, el "experto" da su propia "pericia" sobre la cual se alinea el alto funcionario, que cubre al ministro,  que tiene el apoyo del gobierno, fuerte de la confianza de la mayoría a la cual pertenece el diputado que luego votará el texto de la ley en vuestro nombre. La trampa está hecha . Más nos alejamos del ciudadano-elector, más nos acercamos a aquellos que preparan y condicionan las decisiones, y las cosas se vuelven más opacas por no decir secretas.

Hay por lo tanto una primera urgencia: alertar a los políticos, nacionales pero también locales, a menudo poco o mal informados: "Ignoro quien negocia y a nombre de quién" admitió Jack Lang a propósito del AMI cuando el tratado estaba en plena discusión desde hacía dos años, aún estando involucrado  personalmente en cuanto presidente de la Comisión Asuntos Exteriores de la Asamblea (8).

En Francia este tipo de iniciativa se mostró eficaz: un pequeño grupo de parlamentarios verdes, comunistas y socialistas ha luego tomado el testimonio, difundiendo la información, interrogando al gobierno, el cual, después de la suspensión de las negociaciones en abril de 1998, confió una comisión de información sobre el AMI a Catherine Lalumière. Las conclusiones de su reporte no serán ajenas a la decisión de Francia de retirarse (9).

En la espera que los parlamentarios se hagan cargo de la vigilancia sistemática de aquello que está siendo negociado a monte y que a continuación deberán ratificar y porque no es posible confiarse en esa sola vigilancia, y menos que menos a la de los media, frecuentemente más concentrados en desviar la atención pública de aquello que le concierne, es necesario multiplicar los puntos de atención. Observadores atentos en descubrir y dar luz sobre las instancias, los procedimientos, los proyectos del nuevo poder mundial ejercitado a espaldas de las poblaciones, enmascarado bajo siglas oscuras. Sin renunciar a designar y a poner en juego la responsabilidad de los protagonistas que, más que nadie, prefieren el anonimato.

La segunda lección del AMI es que, con medios muy modestos, es posible obtener algo, modificando las relaciones de fuerza con la movilización de amplios sectores de la población gracias a los vínculos asociativos. En Francia por ejemplo, el colectivo contra el AMI reunió decenas de asociaciones muy distintas entre ellas, desde AC! a la Confederación Paisana, pasando por Droits Devant, el MRAP, el Sindicato Nacional Unificado de los Impuestos, la Federación de las Finanzas de la CGT, OXFAM, Sud-Ptt, etc., muchas de las cuales participan con otros en Attac (10). Y no solo para enfrentar en emergencia este o aquel proyecto nefasto, sino para proponer soluciones. Acciones similares se realizaron en Bélgica, Holanda, Suiza, EE.UU., Canadá...

Por último, fue Internet que hizo posible la mundialización de la información y de la oposición al AMI: difusión instantánea de los textos de discusión, en las versiones en inglés y francés (11), a pesar de la voluntad de secreto ; puesta en común de los conocimientos e intercambio permanente, más allá de fronteras, de las estimaciones y análisis críticos indispensables sobre argumentos altamente técnicos; foros de debate, propuestas de acción, coordinación de luchas emprendidas en distintos países; vigilancia y atención al desarrollo del AMI...

Hasta hace poco, solo las multinacionales y algunos grandes estados disponían de medios, muy onerosos, para una información globalizada, fundamento de su potencia.

Hoy Internet abre nuevas perspectivas a una mundialización de la resistencia, aún en estado embrional. "Habrá que tener en cuenta admite Dominique Strauss Kahn, ministro francés de economía, de las finanzas y de la industria que después del AMI no se negociará más como antes del AMI. Bajo un cierto punto de vista, la derrota del AMI es una victoria de la mundialización" (12). Ciertamente, pero no de esa concebida en el último decenio por las multinacionales y por las burocracias gubernativas, que están preparando la respuesta.

El AMI muerto en el OCSE, el "Drácula" o sus clones resurgen en otros lados. En la Organización Mundial del Comercio (WTO), donde comenzó hace cuatro años y donde podría regresar a partir de 1999. Pero también aisladamente, o en un "ciclo de negociaciones del milenio". En la nueva Partnership económica transatlántica (13), ultima versión de un viejo torpedo anti-europeo a favor de una zona trasatlántica de libre comercio, donde la liberalización de la inversión, modelo AMI, está al centro de los negociados emprendidos a raíz de la recomendación del Transatlantic Business Dialogue.  El AMI tendría que haber sido el "big bang" del libre acceso de los inversores-especuladores a todas las riquezas del mundo. No hay ninguna esperanza en que las multinacionales renuncien a eso, sin la firme oposición de los ciudadanos y de los pueblos.

 

notas:

*Observatorio de la Mundialización.

 

(1) Extraído de la Declaración de Ginebra del mundo de los negocios, adoptada en el marco del Geneva Business Dialogue, setiembre 1998.

 

(2) Observatorio de la Mundialización, Luz sobre el Ami. Le test de Dracula, L'Esprit frappeur, Parigi, 1998.

 

(3) O sea, cerca de 21billones de dólares, contra 3 billones de dólares para las inversiones extranjeras directas. Fuente Naciones Unidas, World Investment Report, 1997.

 

(4) Lori Wallach, " El nuevo Manifiesto de capitalismo mundial" le Monde diplomatique/il manifesto, febrero 1998, vuelto a publicar en Manière de voir n.42, "Anatomie de la crise financière", noviembre-diciembre 1998.

 

(5) Por resumen y continuación de estas acciones, cfr. El Ami, no gracias. Coordination contre l'Ami, 40, rue de Malte, 75011 Parigi. E-mail : ecoropa@magic.fr

 

(6) Comunicado de la Sociedad de los registros cinematográficos, del la Unión de los productores de films y del sindicato CGT de los artistas-intérpretes, 2 de febrero 1998.

 

(7) Luciana Castellina, presidente de la Comisión económica exterior del Parlamento europeo, abril 1998.

 

(8) Jack Lang, en ocasión de un encuentro sobre el AMI organizado en  la Asamblea nacional francesa por el Observatorio de la Mundialización, el 4 de diciembre 1997.

 

(9) Catherine Lalumière y Jean Pierre Landau, Rapport sur l'Ami, octubre 1998.

 

(10) Acción por una tasación de las transacciones financieras para la ayuda a los ciudadanos (ATTAC), 9 bis, rue de Valence, 75005 París. Tel. 00331-43.36.30.54. Sito Internet : http ://attac.org

 

(11) En particular en el sitio de Le Monde Diplomatique, desde febrero 1998.

 

(12) Libération, 22 de octubre 1998.

 

(13) Proyecto relanzado en ocasión de la cumbre EEUU-Unión europea del 18 de mayo de 1998, luego del fracaso de la cruzada para un nuevo mercado transatlántico (Ntm), promovida por el vicepresidente de la Comisión europea, Leon Brittan, campeón del ultraliberalismo y del atlantismo. Cfr. Jean Claude Lefort y Jean Pierre Page, "Bruxelles-Washington, méme combat", Manière de voir, n.42, op. cit. (Traducción de A. V.)