Campaña Continental contra el ALCA

 

X Ronda de Guayaquil sobre el TLC: ¿Y las mujeres qué?

 

Eduardo Tamayo G.

 

“Todo el mundo dice que los Tratados de Libre Comercio (TLC)

tendrá ganadores y perdedores, por el lado de los perdedores

vamos a estar las mujeres”.  Este es el mensaje de las mujeres de

varios países latinoamericanos a los negociadores de la X Ronda

de Negociaciones del Tratado de Libre Comercio de tres países

andinos (Ecuador, Colombia y Perú) con Estados Unidos que se

realiza en Guayaquil. 

 

En el marco de los eventos y movilizaciones que se realizan en

forma paralela a las negociaciones oficiales, se realizó el “Foro

Internacional planteamientos, ideas y propuestas por otra

integración” (Guayaquil, 8 de junio) con la participación de

Magdalena León (Ecuador) y Nora Hernández (El Salvador) de la

Red de Mujeres Transformando la Economía; Judith Valencia

(Venezuela), integrante de la Comisión Presidencial de la

Comisión Asesora de las Negociaciones del ALCA, y Lida Núñez

(Colombia) de la Campaña Continental contra el ALCA-TLC.  Ellas

ofrecieron en Quito una rueda de prensa, que sintetizamos a

continuación.  

 

Impactos en las mujeres 

 

Para la ecuatoriana Magdalena León, el TLC tiene varias

implicaciones y “todas se dirigen a mantener o ahondar injusticias

económicas que nosotras afrontamos”.  Una primera consecuencia

tiene que ver con el empleo, el trabajo y los ingresos.  El factor de

competitividad de nuestras economías es el factor subpagado de

las mujeres, dice León.  “Todos los rubros que encuentran

competitividad en el mercado externo se basa en el trabajo de las

mujeres.  Los TLC buscan la deslocalización de la producción,

haciendo una disociación territorial entre la ubicación de las

unidades productivas y la fuerza de trabajo, esta deslocalización

es lo que permite que el capital y las inversiones se ubiquen en

cualquier lugar y siempre va a haber mano de obra disponible para

trabajar por precios más bajos. 

 

“Hay un rubro de empleo de las mujeres que vemos con mucha

preocupación que está creciendo, que tiene que ver con la

industria sexual y el tráfico de mujeres y niños con fines de

“entretenimiento”, “turismo” y “sexo”. 

 

“Otra línea de impacto tiene que ver con el trabajo no remunerado

para la reproducción humana.  El efecto de los TLC es la

mercantilización de todos los bines y de todos los servicios.  La

vida y la reproducción de la vida pasa a depender más del

mercado, pero en ausencia de unos ingresos que permitan

comprarlo todo, una parte creciente descansa en el trabajo gratuito

nuestro, o sea nosotras tenemos que compensar los servicios de

salud que se cierran, los servicios de educación y salud que son

inalcanzables, los servicios de cuidado humano que nunca llegaron

y nunca llegarán por las privatizaciones y por la reducción de lo

público. 

 

“Por otro lado, hay un tema importantísimo que tiene que ver con la

producción de alimentos y la agricultura.  En países como

Ecuador, las mujeres tenemos un rol económico y acceso a

recursos más visibles en las pequeñas y medianas unidades,

sobre todo rurales, como productoras de alimentos; con

desventajas, podemos decidir qué producimos y qué destino tienen

nuestros ingresos.  Otras experiencias, han demostrado que la

agricultura campesina será arrasada con el TLC, los mercados van

a ser invadidos por productos subsidiados del Norte, se van a

destruir las economías campesinas, eso va a provocar un éxodo de

las mujeres que sobre todo están produciendo en el campo.  Ello

constituye una destrucción no solamente de una forma de

producción sino de una forma de vida.  Y ese éxodo de mujeres,

por las políticas neoliberales, supone engrosar un mercado de obra

flotante en las ciudades, con mujeres desempleadas, buscando

unos ingresos en el marco de la precariedad y la informalidad”. 

 

Por todas partes, el mismo discurso 

 

La salvadoreña Nora Hernández, de la REMTE, vino a Ecuador

compartir sus experiencias de la lucha contra el CAFTA en

América Central.  “El formato del TLC andino es el mismo que el

CAFTA, el formato es un discurso oficial de que la apertura

comercial va a abrir y posibilitar la inversión extranjera directa, que

va a haber más y mejores empleos.  En mi opinión, los TLC son

una renovación de la política externa de Estados Unidos, si en la

década de los 70 colocaba o apoyaba dictaduras militares, hoy

resulta que ese discurso se ha modernizado, ese discurso se

refiere al comercio exterior, y en ese sentido va a generar la

posibilidad de mantener su poder hegemónico y a reforzar los

intereses de nuestros países.  Desde 1993, en Centroamérica se

han firmado 12 TLC y no han alcanzado el resultado de obtener

siquiera el 5% de aumento de las exportaciones.  Por otro lado, el

desempleo es la constante.  En El Salvador han salido más

salvadoreñas y salvadoreños que en la época del conflicto armado,

hoy tenemos más de 2 millones y medio de habitantes en Estados

Unidos y son los que sostiene la economía del país”.  

 

Nora Hernández se refirió también al trabajo de las maquilas

textiles donde el salario mínimo es de 158 dólares, mientras la

canasta básica es equivalente a 650 dólares, cubriendo apenas el

24%.  

 

“Los TLC tienen el espejismo de que van a generar más fuentes de

trabajo, pero en el área centroamericana, en los últimos 5 años, se

han cerrado 500 empresas textiles maquiladoras y las marcas

internacionales han trasladado sus empresas a China,

argumentando ventajas comparativas en cuanto a costos,

volúmenes y rapidez de entrega de los servicios.  En este sentido,

las grandes promesas de un empleo digno, con condiciones

humanas, no ha sido realizable, pero el discurso oficial se

mantiene exactamente en América Latina”. 

 

El ALBA 

 

La venezolana Judith Valencia, integrante de la Comisión

Presidencial de la Comisión Asesora de las Negociaciones del

ALCA, se refirió a la Alternativa Bolivariana de las Américas,

ALBA, proyecto que impulsan Venezuela y Cuba. 

 

“El ALBA pretende que amanezca la fecundidad de las raíces de la

identidad latinoamericana, que retoñe todo eso que quedó abortado

por siglos, que vuelvan a renacer y se unan todos los sueños

retenidos en ese tiempo.  El ALBA es un proceso que lo

elaboramos todos, no para que sea un solo ALBA sino para que

sea elaborado a los ritmos de los pueblos indígenas, campesinos,

citadinos, afrodescendientes, porque si el ALBA es identidad

también, de hecho, tiene que tener una dirección cultural.  El

ALBA se diferencia tanto del ALCA como de los TLC, porque estos

exigen quitar, sacar a los pobladores de sus territorios, porque es

el territorio el que tiene los recursos, porque lo más fácil es

proponer que se vayan a las ciudades a trabajar en las fábricas”. 

 

¿Pero y dónde queda el comercio? ¿Dónde queda el intercambio?

¿Dónde la inserción de Venezuela en el ámbito internacional? El

comercio –contesta Valencia- no es para competir sino para

compensar.  Venezuela ha firmado no un TLC sino acuerdos de

comercio compensado, mediante los cuales brinda un recurso que

tiene en abundancia, el petróleo, a cambio de servicios o

alimentos.  Por ejemplo, nosotros le brindamos petróleo a

Argentina y Argentina nos brinda la posibilidad de abaratar la cesta

diaria de consumo, carne, pollo, granos.  Entonces no es petróleo

por dólares sino petróleo por alimentos.  En el caso de Cuba,

petróleo por la prestación de ayuda profesional de los médicos

cubanos que participan en la Misión Barrio.  El ALBA implica

relaciones complementarias y no competitivas entre los estados.  

 

Judith Valencia advirtió sobre los peligros de la negociación del

TLC andino con Estados Unidos, porque el TLC perfora la

Comunidad Andina de Naciones (CAN) y pretende que la

Comunidad Sudamericana de Naciones nazca coja, sin un piso

solidario.  “Este año, en julio, Venezuela asume la Presidencia de

CAN y será responsabilidad de todos nosotros que la unión

sudamericana de naciones no se la dejemos al TLC sino que se la

tomen los pueblos”, afirmó Valencia.  

 

Consultas populares 

 

La colombiana Lida Núñez dijo que el gobierno de Alvaro Uribe es

uno de los socios principales en la negociación del TLC y así

sigue.  Sin embargo, desde las organizaciones y movimientos

sociales se ha venido realizando acciones muy contundentes, de

rechazar el modelo económico, en esta estrategia se ha tratado de

integrar a pequeños productores y empresarios que permita

derrotar esta propuesta.  “Frente al TLC, hay experiencias

importantes como la consulta popular indígena que se hizo en el

departamento de El Cauca, donde el 98% de la población votó

contra la firma del TLC, y el fin de semana pasado se inició una

consulta entre los productores de arroz.  En los departamentos de

Tolima, Huila, Meta y Casanare, el 99,6% de los arroceros se

pronunció por la exclusión del arroz del TLC con Estados Unidos. 

La consulta involucró a 6.070 votantes”, informó Núñez.  

 

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"Sí a la vida, No al ALCA.

Otra América es posible."

 

Promoción de la Campaña Continental contra el ALCA:

http://movimientos.org/noalca/