Paraísos Fiscales

 

El cáncer del sistema

 

Según datos de Naciones Unidas, hay setenta y cuatro paraísos fiscales en los que está depositada la cuarta parte del PIB mundial. Sólo con el 1% de ese dinero se podrían satisfacer las necesidades sanitarias y alimentarias esenciales de todo el planeta. Pero este sistema que es el paradigma del neoliberalismo, también está arruinando a los estados y erosionando las democracias. Texto: Marta Iglesias

 

Los estudiosos del tema se quejan del desconocimiento existente en el gran público sobre los paraísos fiscales. De hecho, cuando hablas con alguien su primer pensamiento es que si tuviese dinero lo llevaría a las Islas Caimán, Jersey, las Islas Vírgenes, Gibraltar, Andorra o Suiza. Pero la dimensión que tienen estos centros financieros es tal que se ha colado hasta en los sistemas políticos de los países democráticos e impiden el crecimiento de los países del sur.

 

Hasta los años 80 estos lugares funcionaban como una caja B donde la gente acaudalada depositaba dinero, pero tras la globalización financiera que permitió la libertad de movimientos de capital de un país a otro, se convirtieron en centros legales. En ese momento se eliminaron los controles de regulación bancaria que existían en todos los países y quedó plena libertad para mover el dinero. "En la actualidad los paraísos fiscales son aquellos enclaves geográficos que se han convertido en centros financieros para no residentes. Se conocen también como offshore y ofrecen ventajas como la exención de impuestos, opacidad, secretismo y mucha libertad de acción para hacer operaciones que en países normales no se podrían hacer", según las declaraciones de Juan Hdez. Vigueras, doctor en Derecho, coordinador de la Comisión de Paraísos Fiscales de ATTAC España y miembro del comité directivo de Justicia Fiscal Tax Justice Network.

 

Dinero en el paraíso

 

En lugares como las Bermudas, Luxemburgo o Liechtenstein depositan dinero fundamentalmente las grandes corporaciones internacionales y los grandes bancos. Estos son los principales clientes de los paraísos fiscales. Los beneficios que obtienen con ello son por un lado un ahorro fiscal al no pagar impuestos, y por otro la posibilidad de realizar operaciones opacas de las cuales se desconoce quién ha sido realmente el titular. "Lo más simple es hacer depósitos, pero normalmente se crea un fondo de inversiones o una sociedad offshore con una regulación específica -explica Juan Vigueras-. En la propia memoria de Telefónica se recogen siete sociedades holdings (sociedades de cartera) registradas en las Islas Vírgenes Británicas con el mismo domicilio, que es un buzón de correos: PAL GROVE HOUSE. P.O. BOX 438 Tórtola. British Virgins Islands.

 

"Son los mercados financieros los que están juzgando la política de los gobiernos en vez de los ciudadanos"

 

En el juicio reciente del BBV no se ha vuelto a explicar que las cuentas secretas estaban en Jersey, una isla en el canal de la Mancha". Esta manera opaca de mover el capital permite el blanqueo del dinero del crimen organizado, y es una vía segura para la financiación de grupos terroristas, ya que estos centros no dan información ni siquiera a los tribunales. Pero las consecuencias de la existencia de estos paraísos financieros van mucho más allá. Por un lado fomentan y estimulan la especulación financiera, creando inestabilidad en los mercados. Ello es posible porque a través de estas sociedades fantasma se pueden comprar acciones en bolsa, que se venderán cuando suban de valor. Es lo que sucede actualmente en nuestro país: la bolsa está creciendo porque se están comprando muchas acciones de empresas españolas. En realidad las compras se hacen desde fondos de inversión registrados en Jersey o las Caimán, y se venderán cuando suban las acciones. El crecimiento es ficticio porque no se están creando empresas físicas que reporten trabajo y riqueza. Es pura y dura especulación financiera.

La repercusión se ve en casos como Enron (EEUU), BBVA (España) o Parmalat (Italia), estafas que han arruinado a millones de pequeños y medianos accionistas, pensionistas y empleados.

 

Paraísos que arruinan el mundo

 

Pero estos lugares paradisíacos están hundiendo las economías del planeta. Veamos para demostrarlo dos casos: el tercer mundo y los países industrializados. Juan Hdez. Vigueras nos habla del empobrecimiento de los países del sur: "Desde ATTAC calculamos que al año se pierden por evasión fiscal 255.000 millones en estos países. El empobrecimiento se debe a la evasión fiscal de las clases dirigentes de allí. Pero además este sistema contribuye a la corrupción de estos mandatarios. Pensemos en Angola, un país rico en petróleo que en realidad explotan compañías norteamericanas. Éstas se han negado repetidamente a dar datos públicos de cuánto le pagan al Estado angoleño, que tiene cuentas en Jersey. Y las sublevaciones militares que se dan en países del sur se financian con dinero procedente de estos sitios, porque es la manera de que no se sepa de dónde ha venido". Paradójicamente, mientras se da o presta dinero a estos países para que puedan crecer, los dirigentes se lo llevan a paraísos fiscales, hasta el punto de que con ese capital se podrían conseguir gran parte de los Objetivos del Milenio, que no se cumplen por falta de presupuesto.

 

Pasemos ahora a los países industrializados. El periodista Xavier Caño afirma que "se calcula que la evasión de impuestos a gran escala en países desarrollados reduce hasta un 15% los ingresos de los Estados y, en consecuencia, la inversión en educación, sanidad y seguridad. Además, la corrupción tiene en los paraísos fiscales los cómplices imprescindibles donde guardar y camuflar el fruto de sus rapiñas: esa corrupción retrasa el desarrollo social, como reconoce el propio FMI, o precipita directamente a la ruina. El caso de Argentina es significativo: el dinero evadido o robado a lo público fue a paraísos fiscales y casi equivalía al monto de la deuda externa que ahoga al país". En Europa ya puede verse cómo influyen los impuestos que no pagan estas grandes empresas con sede en los paraísos fiscales. Están arruinando economías como la de Alemania. Para solucionarlo, este país ha subido el IVA del 16 al 19%, mientras ha bajado la tributación de los beneficios del capital para animar a las empresas a que se queden.

 

Pero su influencia no es sólo económica. Juan Hdez. Vigueras acaba de publicar con Akal el libro Los paraísos fiscales. Cómo los centros offshore socavan las democracias. ¿Cómo influyen hasta ese punto? "Porque al final los gobiernos no tienen libertad para ejecutar el programa que se han comprometido. Fíjate que cuando hay un acontecimiento político enseguida se habla de cómo van a subir los mercados y la bolsa. Es decir, son los mercados financieros los que están juzgando la política de los gobiernos en vez de los ciudadanos. Eso sucede así y lo aceptamos como normal. Pues no lo es, y hay que meterlo en la cabeza de la gente".

 

Ciudadanos, los grandes perjudicados

 

Si los paraísos fiscales no benefician más que a los grandes bancos y corporaciones, así como a los intermediarios, la pregunta más obvia es qué se está haciendo para regular el sistema desde los gobiernos y organismos internacionales. El único proyecto serio lo realizó la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo) entre 1998 y el año 2000, que definió técnicamente qué era un paraíso fiscal, hizo una relación de los mismos e inició un proyecto para acabar con ello porque iba en perjuicio de los demás países. "Pero por razones políticas -informa Vigueras-ese proyecto que debía terminar en 2005 se ha olvidado. La OCDE cambió la política como consecuencia del cambio en EEUU de Clinton por Bush, para que se entienda claramente". El Parlamento francés creó una delegación que investigó el tema y anunció cambios. En nuestro país, en 2003 la Asociación Española de Inspectores de Hacienda redactó un informe que afirmaba que los paraísos fiscales eran uno de los catorce coladeros que existen en el sistema fiscal español.

 

Si los ciudadanos tomasen conciencia de que no se persigue con el mismo ahínco la economía sumergida de una pequeña familia que los paraísos fiscales, quizá cambiase algo.

 

La organización ATTAC remitió el 15 de abril de 2005 un escrito al Ministerio de Economía pidiéndole que en España no se reconozcan las sociedades que hay registradas en estos enclaves, lo cual implica que no puedan operar aquí. De momento, silencio total. La solución última de ATTAC pasa por que exista una regulación internacional para el movimiento de capitales, cosa que no existe. Hoy el movimiento es libre y sigue las reglas del mejor postor.

 

Mientras, ésta y otras organizaciones pretenden llevar el tema al debate público y su manera de hacerlo es informar, como asegura Vigueras: "El tema de los paraísos fiscales no es tan complicado, nos han convencido de lo contrario empezando por la terminología que se usa en el mundo financiero y que pretende que la gente no se entere. Es el sistema que se emplea con todo". Y es que si gracias a la información, los ciudadanos tomasen conciencia de que no se persigue con el mismo ahínco la economía sumergida de una pequeña familia que los paraísos fiscales, quizá cambiase algo. Si los ciudadanos supieran que el gobierno les reclama los impuestos sin excusa, mientras que no controla las evasiones fiscales de los bancos y grandes compañías, quizá se negasen a pagar. Si los ciudadanos llegan a conocer que las nóminas y el consumo cada vez pagan más, mientras la tributación de los beneficios del capital baja, la rebelión sería inminente. Al final, el sistema pretende sostenerse con los que menos tienen.