Reformas Fiscales: ¿es de izquierdas bajar los impuestos?

 

Dada la actualidad de la reforma fiscal planteada en España, reproducimos las respuestas de nuestro compañero de Attac,  Juan Hdez. Vigueras (autor del libro Los Paraísos Fiscales) publicadas bajo ese  título por la Revista TEMAS de Abril de 2006,  precedidas por las palabras de Cándido Méndez, Secretario General de la UGT, Francisco Fdez. Marugán, diputado socialista, y Viçens Navarro, catedrático, que responden al cuestionario planteado de modo bastante coincidente.  

 

1.     ¿La reducción de impuestos es una política de izquierdas?

 

Si entendemos por política de izquierdas aquella que busca mayor  justicia  favoreciendo a los grupos sociales menos afortunados, no puede catalogarse como tal la reducción de impuestos que obstaculiza ese objetivo, porque conlleva reducción de ingresos públicos y sistemas tributarios injustos, como la experiencia  demuestra.  En Europa los ingresos fiscales representan hoy más del noventa por ciento de los ingresos del Estado, desde que las privatizaciones acabaron con sus ingresos patrimoniales. Y cuando se habla de reducción de impuestos se esta pensando en la reducción de los tipos impositivos sobre los beneficios de las grandes empresas y sobre las plusvalías, pero no de los impuestos sobre el consumo y las nóminas que suelen aumentar.

 

2.     ¿Es positivo procurar una reducción general de los impuestos cuando en España la presión fiscal es muy inferir al promedio de las economías más desarrolladas de nuestro entorno comunitario (6 puntos menos)?

 

Si los gobernantes optan  porque los hospitales sean un negocio privado, que cada pareja pague la escuela del niño y el cuidado del abuelo, obviamente deberían exigirnos menos impuestos y tendríamos una presión fiscal menor que si optan por mantener el llamado Estado de Bienestar. 

Eso se refleja en el informe de Eurostat sobre Tributación en la Europa de los Veinticinco. En 2003 la presión fiscal media ha bajado al 41,5 % del PIB, dado que en los países del Este era inferior al nivel medio de los Quince y dados los recortes en impuestos y en prestaciones sociales en los países donde ya eran mucho más altas que en España; y aquí en ese año era del 36,5 % del PIB, cinco puntos menos.   Para España el reto sigue siendo disponer de un nivel de servicios públicos y de prestaciones sociales suficiente y adecuado a la  presión fiscal propia de nuestro nivel de desarrollo económico.   Pero está claro que los recortes no son el camino.

 

3.     Las reformas del IRPF reducen la tributación de la mayoría de los contribuyentes (los que por su nivel de ingresos están sujetos al ingreso) Pero, ¿quiénes son los beneficiarios reales de las disminuciones de los tipos y tramos de la tarifa?

 

En los últimos años los sistemas fiscales europeos se han hecho más injustos, porque han disminuido los impuestos directos, mientras que se han incrementado los impuestos indirectos y las contribuciones a la Seguridad social. Está demostrado que el recorte del IRPF para las franjas de rentas más elevadas conduce al incremento del consumo de

productos y servicios de lujo pero no necesariamente genera incremento de la inversión productiva que crea empleo y riqueza. Y, excluidos los mínimos vitales, las rentas bajas han de favorecerse con  beneficios y servicios esenciales más que mediante aparentes rebajas del IRPF. Resulta curioso que en España las famosas reformas fiscales de los

anteriores gobiernos han llevado a un aumento de la presión fiscal al 36,5 % en 2003, cuando en 1995 estaba en 34,3 %  del PIB. Peor aún, entre el 2000 y el 2003 en nuestro país se produjo una disminución de los impuestos directos y un aumento de las contribuciones sociales.

 

4.     ¿Cómo influye la rebaja de los impuestos en la sanidad y la educación pública, las viviendas accesibles, o las mejores prestaciones por desempleo, es decir, en el mantenimiento del Estado del Bienestar?

 

Las sociedades abiertas en que nos encontramos dejan crecientes espacios sociales desprotegidos ante la rotación en los empleos o la transformación de la familia, que superan la capacidad individual para hacer frente a los períodos sin trabajo o a la atención a los niños y los mayores. Las rebajas de impuestos responden a una intencionalidad ideológica que pretende limitar la capacidad del Estado para atender

necesidades compartidas, dejando mayor margen para los capitales financieros; que  en el marco de la mundialización de los mercados no solo compran y venden bancos y empresas  sino que  mercantilizan las escuelas, las viviendas, los hospitales, y hasta en algún país comercian con las pensiones y la escolarización. Porque luego el grave riesgo de déficit fiscal y de saneamiento financiero trae las consiguientes privatizaciones de servicios y bienes públicos para allegar recursos. Antes que de impuestos, hay que plantear el control democrático del gasto público que debe cubrir objetivos transparentes. ¿Hay que pagar miles de millones de euros para comunicar a los pensionistas que se les revisa la pensión como manda la ley?  ¿Hay que pagar con impuestos medallas del Congreso de EEUU?

 

5.     ¿Pueden mantenerse los objetivos de equidad y progresividad en un sistema tributario  en el que el peso recae sobre los impuestos indirectos?

 

En el reciente Foro económico de Davos, la representante de la única ONG presente, Social Watch, describió las nefastas consecuencias en Filipinas de las políticas de recortes de impuestos, porque señalaba que el aumento de los impuestos sobre el consumo no significa lo mismo para los grupos de rentas bajas que para las rentas altas. Para las gentes con ingresos que apenas cubren las necesidades básicas, el aumento del

IVA puede significar  menos alimentos, menos higiene y empobrecimiento generalizado. El problema hoy es que resulta más fácil hacer tributar al consumo, que es en gran parte local,  y al trabajo inamovible geográficamente, que hacer tributar a las entidades financieras, a los capitales golondrina, especulativos, que picotean en los mercados financieros globalizados y hacen subir las Bolsas, pero que no tributan

haciendo pasar sus grandes operaciones por esa red mundial de centros offshore, para no residentes, homologados ya por el FMI y la UE.-

 

                                                 

1/05/2006

Ernesto Manzanares