MADRAZO Y LOS OFFSHORE

 

Por: Francisco Rodríguez

 

      Muchos mexicanos no tenemos muy claro el término offshore, que en los últimos días ha salido a relucir por ser éste un mecanismo financiero que el candidato presidencial del PRI, Roberto Madrazo, ha empleado para, por ejemplo, adquirir inmuebles en el extranjero.

 

      Técnicamente, se trata de centros financieros extraterritoriales, que han florecido al amparo de la globalización neoliberal de los mercados, y a los que se conoce como "paraísos fiscales", no sólo porque las operaciones pueden estar exentas de impuestos, sino porque nunca se pregunta ni indaga el origen de los recursos. A estos offshore acuden invariablemente los grandes estafadores, los narcotraficantes, quienes financian al terrorismo y, claro, los políticos enriquecidos ilegalmente.

 

      Naciones Unidas, entre otros organismos internacionales, han alertado sobre estos paraísos fiscales, argumentando que son elementos perturbadores de las economías nacionales que hasta incluso socavan la democracia de los Estados.

 

      Hasta hace unos veinte años solamente existían algunos territorios o países considerados paraísos fiscales. Desde los años ochenta, su auge espectacular ha estado asociado a la supresión de las trabas legales y los controles de cambio, y al desarrollo de las telecomunicaciones, que han intensificado los movimientos internacionales de capital financiero. Su crecimiento ha sido estimulado por los flujos de información digital que permiten la transferencia fácil y barata en tiempo real de dinero y datos.

 

      Las Naciones Unidas han denunciado que los paraísos fiscales son utilizados frecuentemente para la evasión fiscal y el blanqueo de capitales de origen ilícito. Porque, en la actual situación de las relaciones económicas internacionales, se mezclan todos los flujos financieros: el dinero procedente de negocios ilícitos o del fraude fiscal y las inversiones legales.

 

      Ante la creciente competencia entre los sistemas y las políticas fiscales, arduas negociaciones condujeron a la OCDE en 1998 a establecer la distinción entre países con regímenes fiscales preferenciales o prácticas fiscales dañinas (harmful tax practices) y países o territorios identificados como paraísos fiscales (tax haven) por reunir los criterios tales como:

 

      a) Ausencia de impuestos o impuestos meramente nominales para las rentas generadas por las actividades económicas, como punto de partida para clasificar como paraíso fiscal una jurisdicción financiera.

      b) Carencia de intercambio efectivo de información. En virtud de una legislación propia o de prácticas administrativas se permite que los particulares o las empresas se beneficien de normas rigurosamente secretas y de otras medidas protectoras, como el secreto bancario, frente a fiscalización de las autoridades, impidiendo el intercambio efectivo de información sobre sus contribuyentes con otros países.

      c) Falta de transparencia. Otro factor que identifica a los paraísos fiscales es la falta de transparencia en la aplicación de las normas administrativas o legislativas (ejemplo: cuentas bancarias secretas en Liechtenstein).

      d) Ninguna actividad real. Un dato importante es la no exigencia de actividad real a particulares o a empresas domiciliadas en esa jurisdicción fiscal, porque sugiere que se pretende simplemente atraer inversiones o transacciones que acuden por razones puramente tributarias.

 

      Los once años que a la OCDE le llevó precisar los cuatro criterios indicados revelan, más que la dificultad técnica, las dificultades de las negociaciones dados los intereses encontrados.

 

      Los paraísos fiscales generan básicamente tres grupos de efectos perniciosos para el equilibrio, la equidad y la racionalidad de la economía mundial que requieren su regulación y corrección en aras de una justicia global Además de facilitar el fraude y la evasión fiscal de las grandes fortunas, los paraísos fiscales posibilitan el blanqueo de capitales de origen ilícito y el financiamiento del terrorismo, contribuyendo asimismo al empobrecimiento de los países subdesarrollados, como el nuestro. 1) Los paraísos fiscales fomentan la evasión de impuestos. 2) Por estar ligados a la corrupción, los paraísos fiscales generan pobreza en los países de donde provienen los recursos que ahí se depositan, y 3) Los paraísos fiscales son refugio para el blanqueo de capitales o lavado de dinero.

 

      Roberto Madrazo, pues, candidato del PRI a la Presidencia, nos debe entonces una explicación respecto a sus adquisiciones inmobiliarias empleando recursos depositados en un paraíso fiscal.

 

      ¿Son tales dineros producto de la corrupción? ¿Del lavado de dinero? ¿Por qué evade impuestos en nuestro país?

 

      Del departamento en Miami-Dade, es cierto, ya muchos sabíamos.

 

      Lo que desconocíamos es que lo había adquirido una de sus empresas radicada en un paraíso fiscal. ¿Por qué?

 

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Publicación: 2005-12-07 15:08:10