MOVIMIENTO DE CAPITALES Y TERRORISMO

Juan Hdez. Vigueras. Miembro de Attac y del TJN Steering Committee.

Enmarcada por la política desinformativa de la Administración Bush, la ciudadanía mundial ha tenido noticia sobre un programa global contra la financiación de los grupos terroristas islamistas que ha permitido el rastreo de millones de transacciones internacionales tras los trágicos eventos del 11 de Septiembre. Según John Snow, el Secretario del Departamento del Tesoro que ha dirigido el programa gestionado por la CIA, ha sido un arma efectiva. "Hemos utilizado – dice - el instrumento que el Congreso nos ha dado para el seguimiento de los flujos monetarios". Como al parecer el programa ha dado resultados (aunque nadie precisa cuales) los medios norteamericanos han mostrado comprensión. Pero sobre lo que sabemos, dos aspectos merecerían una reflexión seria. Por un lado, la actitud imperial de los EEUU - explicitada en particular por el Vicepresidente Cheney - que al mismo tiempo que obstruyen las soluciones multilaterales a los problemas de la globalización (sea el cambio climático, Palestina o el enjuiciamiento de los genocidas) optan por "sus" soluciones unilaterales. Por otro, utilizan la presión y los opacos mecanismos financieros internacionales en función de las prioridades y los intereses de los Estados Unidos.

Porque esta noticia, ante todo, pone de manifiesto las consecuencias nefastas del principio intocable de la libertad de los movimientos internacionales de capitales, apoyado por un entramado de bancos centrales que funcionan autónomamente, al margen de los gobiernos nacionales. Nos cuentan que este seguimiento de fondos terroristas ha tenido la cooperación de los bancos centrales del Grupo de los 10 y del Banco Central Europeo, que aglutina el sombrío Banco Internacional de Pagos de Basilea, con la aportación imprescindible de la plataforma telemática de la sociedad conocida por sus siglas en inglés SWIFT, que permite el intercambio de millones de transacciones financieras sin control estatal. En este caso, el acopio de información se ha limitado a los fondos de los sospechosos terroristas. Y los ciudadanos se tendrían que preguntar por qué no se aplica un programa similar frente al blanqueo de los capitales de la droga y de la corrupción de ciertas élites o el comercio ilegal de armas, por ejemplo. Porque, contrariamente a lo sostenido por distinguidos expertos, esos mecanismos técnicos en funcionamiento, que ahora aparecen ante la opinión pública, harían posible combatir más eficazmente todo esos males globales e, incluso, el control de los abusos y de la especulación en los mercados financieros; digamos que mediante la aplicación de un impuesto global sobre las transacciones financieras internacionales. Además, la aplicación de un simple impuesto del 0,01 % sobre las transacciones euro-dólar, como defendía el anterior Comisario europeo Franz Fischer, el pasado 10 de Junio en el foro ecosocial de Austria, generaría recursos para cubrir los objetivos de desarrollo del Milenio y el presupuesto de la UE.-