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Los paraísos fiscales

Comités locales – Rhòne (69) – Documentos

Traducción Susana Merino

 

¿ Porqué combatir los paraísos fiscales?

El impuesto es un medio de destinar una parte de la riqueza  surgida de la actividad económica al sostenimiento de la ciudad. Lejos de cercenar los  beneficios de la actividad humana es una condición del desarrollo social siempre que los ciudadanos asuman su administración y su control.

Es seguramente posible discutir la forma de calcular los impuestos y la elección del posible destino de lo recaudado. Pero eludir los impuestos ya sea por medios legales, semilegales o ilegales, está contra el interés general. Las cantidades que eluden al fisco solo aprovechan a algunos privilegiados, ya sean individuos o empresas, que aprovechan así de los réditos de la producción. Estas riquezas que no circulan y que no comparten más que entre sí, no producen efectos positivos sobre el conjunto de la población.

Los paraísos fiscales permiten a  los particulares y a las empresas confiscar a nivel planetario la parte de riquezas de las que deberían participar el resto de los ciudadanos. En los estados  en que se hallan localizadas las sociedades matrices, producen mayores deficits presupuestarios, aumentan los intereses de la deuda pública, la reducción de los servicios públicos, etc. Las pérdidas ocasionadas  a los tesoros estatales, se calculan (para Francia) en 2.000  miles de millones de francos a las que se agregan  el fraude y la evasión fiscal (otros 200 mil millones de francos anuales). De modo que son siempre los ciudadanos quienes deben compensar esas pérdidas sufriendo cada día mayores carencias y pobreza. Es a ellos a quienes se les roba.

Si bien la existencia de los paraísos fiscales es actualmente legal desde el punto de vista de la legislación internacional, constituyen uno de los más importantes aspectos de la criminalidad financiera. Se trata además de inmensos lavaderos de dinero procedente de actividades ilegales: tráficos, prostitución, etc. Podemos citar la experiencia del redactor de la revista Facts de Zurich, citada por Ziegler en “ Los señores del crimen” que  investigara las convicciones morales, la ética profesional de ddiez de los más prestigiosos estudios de abogados de Zurich Eligió  a ssus interlocutores al azar   en el Who is Who Internacional de los abogados de negocios (...)Instalado en la habitación 309 en el fastuoso hotel Eden sur le Lac en Zurich, se hizo pasar por un tal Alexeï Scholomicki, en calidad de hombre de negocios checo representante de la sociedad Trading and Consulting de Praga. Desde allí pidió cita uno tras otro a los diez estudios de abogados. A cada uno les solicitó una cita urgente en el curso de cada jornada contándoles la siguiente historia: debe vender osmium  una sustancia altamente tóxica procedente de una empresa  de Tcheliabinsk ( Rusia) a una empresa checa de Ostrava, sin que se enteren las autoridades rusas, puesto que la comercialización del osmium está prohibida en Rusia.

Nueve de los diez estudios convocados recibieron inmediatamente al falso   traficante checo. Ninguno  le solicitó documentos de identidad. El traficante tampoco tenía certificado de origen del osmium, por lo que los abogados deberían haber deducido que se trataba de material robado. El traficante les solicitaba ayuda para la primera fase de la operación:  un kilo de osmium debe ser inmediatamente transferido por el precio al contado de 5,1 millones de dólares.

¿ Qué problema hay? Los excelentes abogados zurigueses  están dispuestos a todo: la mayor parte de ellos proponen armar una sociedad off-shore en las islas Caiman, como método infalible de lavar dinero y no dejar rastros de la transacción. Uno de los abogados consultados  prefirió Lichtenstein. Otro sugirió con gran locuacidad una solución más simple aún: las sumas pasarían por la propia cuenta bancaria del estudio zurigués. Si el cliente hubiera debido vender plutonio hubiera sido preferible Dubaï donde tiene  discretos  y eficientes corresponsales. Otro no tuvo demasiada confianza en las Caiman y en su lugar aconseja Panamá.

Todos los estudios consultados cobran una tarifa habitual de 350 a 500 francos suizos por hora de consulta. El periodista y falso traficante checo llega a la conclusión  de que para ellos se trataba de un asunto de rutina, es decir habitual en sus estudios. Uno de ellos  solicitó un anticipo de 10.000 dólares, otro requirió el  1% de la suma a transferir  y otro más  exigió una prima de riesgo de 50.000  dólares.

Combatir los paraísos fiscales requiere elementales principios morales. Es un acto cívico de trascendental  importancia.

Ponerse en contra de los paraísos fiscales es indisociable del cuestionar el secreto bancario, que no sólo ellos  practican. ¿Porqué temen las transacciones la transparencia? Porque los bienes que no pueden justificar su procedencia no son más que el producto de actividades deshonestas a menudo insertas en la economía legal dado el desarrollo de la circulación de las finanzas internacionales. Un principio de justicia internacional debería ser puesto en marcha para así luchar eficazmente contra la corrupción, el tráfico de todo tipo, la prostitución,  actividades todas protegidas por el secreto bancario, reivindicado por los banqueros en nombre de la deontología. Y sin embargo es más bien la transparencia la que debe formar parte de la deontología. Los jueces  que actúan en negocios de criminalidad financiera ramificados en varios países deben desarrollar sus investigaciones lo más rápidamente posible porque estas transacciones son velocísimas. Sus competencias deben poder ser ejercidas fuera del territorio  a que pertenecen.  Todas las barreras   y especialmente las del secreto bancario deben ser eliminadas para que puedan actuar realmente contra la criminalidad financiera.

Debemos por lo tanto apoyar a los magistrados europeos que firmaron el Llamado de Ginebra  con el objeto de poder interpelar a los poderes públicos en tal sentido (Alternativas económicas, abril de 1999).

¿Porqué existen los paraísos fiscales?

El problema de la existencia y de la tolerancia de los paraísos fiscales es eminentemente político. El mundo de las  finanzas se halla a menudo íntimamente ligado al de la política. Es absolutamente cierto en este caso  y   su abordaje por parte de los gobiernos constituye un problema muy complicado: primero frente a sus conciudadanos porque numerosas empresas nacionales e internacionales, dirigentes de dichas empresas, personalidades políticas, celebridades del deporte y del espectáculo residen o usan los servicios de los paraísos financieros, luego frente a los demás gobiernos porque los países más ricos hospedan o manejan económica y políticamente estos países de “regímenes fiscales privilegiados”  (en Francia, Mónaco y Andorra, entre otros; en Gran Bretaña: Irlanda, la isla de Man, Gibraltar;  en los estados Unidos, Bahamas, bermuda, etc; en Asia y en el medio oriente: Líbano, Macao, Singapur, Homg Kong, las islas Marshall etc.  Por lo Tanto   ¿qué gobierno querría iniciar el debate?

Es curioso que cuando se le plantea esto a nuestro gobernantes siempre son los demás países  los que no quieren discutirlo.

Aún no poniendo en duda la buena fé y la buena voluntad de quiénes manejan las decisiones, las diferencias en los puntos de vista políticos son evidentes. Se puede considerar, en efecto, que  los paraísos fiscales formar parte del juego de la mundialización financiera y que no obstaculizan el mejoramiento de las condiciones de vida del planeta. Se puede pensar también como en ATTAC que los  que aprovechan estos paraísos forman parte integrante de la criminalidad financiera y participan en el agravamiento de la miseria en el mundo. Desde el  punto de vista lógico el total de los intercambios internacionales debería equilibrarse: es decir unos venden, otros compran  y recíprocamente. Sin embargo entre 1989  y 1998, 1000billones de dólares se hicieron humo en las cuentas del planeta.  Pero sin duda no en los paraísos   bancarios y fiscales. Es cierto que estas maniobras no son sólo imputables a las organizaciones mafiosas, pero nadie sabe como explicar la existencia de este agujero negro en la economía mundial, ni tampoco porque se volvió tan voraz a partir de los años 80. A menos que  se vinculen la explosión de las finanzas especulativas y la  curva paralela del potenciamiento mafioso y la gran corrupción a un fenómeno provocado por la gran desregulación mundial iniciada en esa época.  Este agujero negro de mil millares de dólares en diez años pone en evidencia el enorme acercamiento producido entre la  economía criminal y  la economía legal, debido especialmente al desarrollo de los paraísos bancarios y fiscales, escribe  Jean de Maillard en "“Un Mundo sin ley"”(ediciones Stock).

Los paraísos fiscales existen porque los usan unos pocos privilegiados, el resto de la población compensa su peso financiero.”Se habla de cerca de 500 millares de dólares” Un estudio de la oficina de Control de  Drogas y Prevención del Crimen (ODCCP)para la ONU, muestra que “ Se considera que la mitad de los flujos de los capitales internacionales pasan o residen en lugares poco frecuentables, según las estimaciones , entre 2200 y 3000 millares de francos de fondos ilícitos por año contra 510 millares de hace 10 años “ (diario Alternativas económicas, abril de 1999).

En defensa de los paraísos fiscales existen algunos argumentos:

-          primero, los privilegios acordados a residentes extranjeros permiten atraer capitales y en consecuencia desarrollarse a los países pobres. En los hechos las élites los aprovechan pero es muy dudoso que sean igualmente provechosos para el resto de la población. Además Mónaco, Suiza, Hong Kong están muy lejos de ser países pobres y muchos otros están igualmente lejos de ser países en vías de desarrollo... En fin, ¿privilegiar algunos países, debilitando a otros es acaso la mejor y la única  solución?

-          El otro argumento es el rechazo a la ingerencia en los negocios de terceros países. La experiencia nos indica  que este principio, nació en y fue rápidamente enterrado  por las naciones más poderosas (la guerra del Golfo, el asunto de las riquezas confiscadas a los judíos por los nazis y salvaguardadas en Suiza) Las sumas obliteradas a la solidaridad internacional  y la participación de los paraísos fiscales en la gran criminalidad (blanqueo de dinero desviado de los fondos públicos, dinero procedente del tráfico de drogas, de la prostitución en general y de los niños en particular, etc.) ¿no son razones suficientespara la intervención internacional?.

-          Un tercer argumento consiste en decir que un estado no puede reaccionar individualmente frente a este problema. ¿No podría acaso interpelar a la comunidad internacional e impulsar una reacción concertada?

-          En fin y como se mencionó anteriormente, se nos dice que los demás países rechazan esta discusión. Como todos los gobiernos dicen lo mismo, esto termina por ser cierto: el problema no ha sido abordado nunca ni en la Unión Europea ni en las N.U. (salvo frente a los problemas del blanqueo de dinero pero aún en este caso las medidas adoptadas son insuficientes).

La situación parece aún más bloqueada en las instituciones internacionales. Ellas no permiten actuar concretamente contra los paraísos fiscales a causa de su propio funcionamiento y la complicidad de algunos de sus miembros. En la U.E. las decisiones en materia fiscal deben ser tomadas por unanimidad, lo que significa que cualquier miembro tiene sobre las propuestas derecho a veto  ( se habla por otra parte del “sindrome de Luxemburgo”) Sabiendo que Luxemburgo y Holanda son miembros, que Francia e Inglaterra protegen varios paraísos fiscales ¿ cómo se podría avanzar en este tema? A nivel mundial la organización de las Naciones Unidas es reconocida por su parcialidad y su dereccho a veto. No puede intervenir. Aborda los problemas por su lado más escabroso el del blanqueo de dinero de la droga y la prostitución. El de la evasión fiscal permanece tabú.

El fenómeno de los paraísos fiscales nación con el impuesto. Ya en la antigua Grecia, las islitas vecinas a Atenas se transformaron en refugios para evitar el pago del 2% cobrado por la ciudad sobre las importaciones y las exportaciones. Así mismo los comerciantes que se instalaron en la ciudad de Londres, en la Edad  Media, estaban eximidos de impuestos.  Holanda ( considerada aún hoy en día como paraíso fiscal) resultaba un refugio en los siglos XVI, XVII y XVIII, en los que se cobraba mínimos impuestos.

En los Estados Unidos la evasión fiscal internacional no es nueva. En 1721 las colonia americanas orientaban su comercio hacia América Latina para evitar el pago de impuestos a Inglaterra.

En Francia, el uso de los paraísos fiscales se desarrolla después de la segunda guerra mundial. No solamente para evadir al fisco  mediante el juego de   fijación de precios entre casas matrices y sus filiales sino también para albergar capitales destinados a ser reinvertidos o repatriados. Hoy en día los paraísos fiscales se desarrollan especialmente a través de los bancos extranjeros  Su expansión encuentra  su origen en la internacionalización de las sociedades que buscaban en principio abrir nuevos mercados, luego localizar algunas de sus actividades en países con mano de obra barata. A continuación estos grupos internacionales distribuyen sus filiales en función de los requerimienos fiscales. pero  las disparidades fiscales no son suficientes para calificar a un país de paraíso fiscal. Es necesario todo un entorno.

Los ingleses y los norteamericanos son sus mayores usuarios y están en el origen de gran parte de ellos, porque sus objetivos son, sin duda, maximizar sus beneficios. Esto les conduce a practicar casi sistemáticamente la evasión fiscal, sobre todo cuando operan fuera de su país.

Los grupos franceses son más tímidos en este aspecto puede ser que por falta de experiencia.  Pero medir y comparar cuanto recurren los contribuyentes de un paìs a los paraísos fiscales resulta, por su naturaleza, muy delicado. Va de suyo que la discreción es la primera condición del usuario. Los métodos para evadir al fisco  utilizando los paraísos fiscales son muy variados, aunque algunos esquemas clásicos son adoptados por lo regular. Tal es el caso del uso de sociedades “relais”, los  precios de transferencia y las convenciones fiscales internacionales.

El uso de un paraíso fiscal tiene un impacto económico  no solo para el contribuyente usuario sino   también para el país de donde proceden los capitales.