Entrevista a James Tobin

Realizada por Sophie Boukari, Ethirajan Anbarsaan y John Kohut, Febrero de 1999.
Trad, Ana Etchenique, 10/07/2000


En una era de mercados globalizados y de desregularización, un premio Nobel americano defiende una tasa para las transacciones a corto plazo con el fin de evitar las crisis internacionales y ayudar a los países pobres.

P.- Ud. dijo una vez que el estudio de la economía ofrece esperanza y que un mejor entendimiento de nuestras economías puede mejorar al total de la humanidad.
¿Cree que los economistas han sido capaces de mejorar la situación de la humanidad (en general) o han ayudado a algunos más que a otros?
R.- Creo que algunos economistas han ayudado a algunas personas más que a otras. Eso parece pero, sí, los economistas en general han mejorado a la mayoría de la humanidad, aunque no lo hayamos hecho tan bien como hubiéramos deseado.
Empecé a estudiar económicas en la Gran Depresión. Había un 25% de desempleados en EEUU y en Francia, probablemente, un 15 o 20%,. Había un desorden completo en la escena política internacional, indudablemente afectada por el fracaso de la economía mundial. El ascenso de Hitler estuvo directamente relacionado con la Gran Depresión en Alemania.
Cualquiera que fuera a la Universidad, tuviera los ojos abiertos y leyera los periódicos de 1930, tenía el derecho de preocuparse por la situación económica y el derecho a creer que el fracaso de la economía tenía mucho que ver con las amenazas varias a la paz en el mundo: el fascismo, el nazismo, etc.... Hasta el punto que en la Gran Depresión aprendimos a evitar las depresiones. Averiguamos qué tipo de políticas monetarias y fiscales se podrían utilizar para remediarlas.
Parece que los economistas generalmente se han concentrado más en la creación de riqueza y menos en su distribución. De acuerdo con organizaciones internacionales como el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (UNDP), la desigualdad está aumentando tanto entre los países como dentro de los países. Por eso uno se atreve a afirmar que los economistas se han concentrado más en la creación de riqueza que en su distribución.
No creo que este ataque sea justo con mi profesión. De hecho, consideren el estado de bienestar que hay en Francia y en Europa en general. Los economistas han tenido bastante que ver con lo que se ha logrado y en su organización. Esto no existía cuando yo era joven. La Seguridad Social no se implantó en los EEUU hasta 1936, cuando la Gran Depresión. No tuvimos una atención sanitaria pública hasta después de la guerra. Gran parte de esto se ha conseguido con la ayuda y consejo de economistas.
P.- ¿Porqué sigue aumentando la desigualdad a niveles tanto nacionales como internacionales?
R.- Esta pregunta es realmente complicada. No tengo una respuesta única. Deberíamos utilizar mucha de nuestra energía, nuestras emociones y nuestra inteligencia en encontrar cómo reducir las desigualdades tanto dentro de los países como entre ellos.
Los economistas no han ignorado esto. El Banco Mundial se fundó en 1945 con este propósito. La reducción de la desigualdad requiere que los que han ganado rentas más altas en los mercados paguen impuestos para mejorar el nivel de vida de aquellos menos afortunados que ganaron menos. Una de las mayores preocupaciones de las políticas económicas, las políticas sociales y la política en general, es el nivel de impuestos y el grado en que los gobiernos transfieren nuestras ganancias a manos de los menos afortunados. Los programas fiscales y de transferencias son un asunto de suma importancia.
Ud. me pregunta que porqué las democracias no aciertan a transferir rentas y riquezas de los que ganan más a los que ganan menos. Entonces le digo que ocurre lo mismo entre naciones que entre personas de una parte del mundo y otra. Supongo que si se quisiera realmente reducir la desigualdad en el mundo entero se intentaría eliminar todas las barreras a la inmigración de manera que las personas se trasladaran a donde sea para conseguir un trabajo y sueldos más altos. Esto causaría un inmenso problema político.
P.- Desde 1971, Ud. dice que los estados deben tener, al menos de una forma mínima, un control sobre sus políticas monetarias. ¿Con la globalización se ha perdido este control?
R.- Es verdad que los estados han perdido control sobre sus políticas monetarias con la globalización. Desde que empezamos la liberalización de las regularizaciones monetarias con el sistema de Bretton Woods a principios de 1945 ha habido siempre la necesidad de regulación de las mismas. Pero esto se ha acelerado en los últimos años y limita de una forma especial el poder de los países pequeños, como los del Este asiático, para dirigir sus propias políticas monetarias.
P.- Una vez establecida la globalización financiera ¿Cómo pueden los estados conservar su autonomía monetaria?
R.- Bueno, tienen que tener alguna manera para moderar el flujo de entrada y salida de las divisas extranjeras y hacer que la convertibilidad de su moneda a moneda extranjera sea lo menos dañina posible a su país.
Considere, por ejemplo, lo que pasó en los países asiáticos dónde algunos bancos – los de Corea – pedían prestado a bancos de Londres, Nueva York y Tokio. Pedían préstamos a muy corto plazo, una semana o dos, de manera que los que prestaban podían decidir cada semana o dos si renovaban el préstamo o no. El banco comercial coreano tenía que devolver el dinero al de N.Y. en dólares. ¿De dónde los iba a conseguir? El banco coreano llevaba algunos won (su moneda) al Banco Central de Corea y le decía – " Me prometisteis darme tantos dólares por won. Aquí están mis wons y quiero el cambio prometido " - De esta manera las grandes reservas de divisas del Banco Central Coreano se evaporaban al devolver sus préstamos los bancos comerciales. Es a dónde van las reservas y, si las reservas desaparecen de esta manera, la moneda tendrá que ser devaluada. Esto fue lo que ocurrió en 1998.
Si, por ejemplo, Corea hubiera tenido una ley por la que no se permitía al banco tener deudas a corto plazo sin cubrir por los correspondientes activos, el Banco Central se estaría protegiendo. Hubiera sido muy positivo el que intervinieran hasta ese punto: con una globalización completa del sistema bancario de Corea y su mercado monetario.
Hay varias maneras en que los países pequeños se pueden proteger. Una tasa sobre las transacciones es una de ellas.
P.- Esto nos lleva a la llamada Tasa Tobin. ¿Podría explicarnos brevemente qué es y cómo funcionaría?
R.- Hay 1.3 trillones de dólares al día en transacciones de divisas. Esas transacciones se gravarían a un tipo muy bajo, algo así como una décima parte de un 1% por dólar por transacción. Las tasas por las transacciones que se originan en cada país las recaudaría la autoridad competente en dicho país.
Si hay personas implicadas en varias transacciones cada día o cada semana, tendrán que pagar la tasa varias veces. De este modo se desanimarán sólo con la existencia de la tasa.
P.- ¿El mundo sería diferente hoy si la Tasa Tobin hubiera existido desde 1970? ¿Asia hubiera tenido ese crecimiento tremendo que vimos fue avivado por inversiones y flujos de capital? Asimismo ¿Hubiera tenido lugar la crisis financiera asiática si se hubiera aplicado la tasa antes?
R.- De los 1.3 trillones de dólares en transacciones por día, muy pocos tienen que ver con el movimiento de capital productivo desde los ahorros de un país hacia la inversión en otro. Los países desarrollados de hoy mueven alrededor de 200 billones de dólares al año en inversiones en países en vías de desarrollo. Así que la mayoría de las transacciones que tienen lugar no están directamente relacionadas con los movimientos deseables del capital productivo de países desarrollados a los que no lo están.
China no tiene convertibilidad de su moneda excepto cuando se trata de comercio realizado por extranjeros. Tienen un control financiero muy estricto parecido al que tuvo Francia en 1945-46, justo después de la guerra. De hecho, Francia tuvo algún tipo de control del cambio hasta mediados de los años 80. China recibe muchas inversiones extranjeras directas sin tener convertibilidad de fondos de capital de una moneda a otra. No es esencial que sea así.
La mayor parte de las inversiones de los países desarrollados en los países en vías de desarrollo no hubieran sido afectadas por la Tasa Tobin o tasa de transacción de valores. De hecho, la ventaja de este mecanismo es que no grava de forma apreciable a las inversiones a largo plazo. Supongamos que Francia invierte un capital equitativo en Vietnam para 20 años y no retira el dinero en ese tiempo, pagará una décima parte del porcentaje al entrar y una décima parte del porcentaje al salir de allí. Eso no influiría en los cálculos sobre la conveniencia de la inversión. Es sólo en los movimientos a muy corto donde es disuasoria.
P.- ¿La Tasa Tobin hubiera evitado la crisis asiática?
R.- Se hubieran necesitado otras medidas como la reforma del sistema bancario y del mercado de valores, tanto en Asia como en los países emisores de inversión. El otro error, quizás mayor aún que los que hemos estado discutiendo, es la práctica de tener un tipo de cambio fijo. Esto es una promesa del banco central del país de pagar una cantidad fijada en dólares, yens, euros o una canasta de varias divisas. Si el banco central no tiene una reserva de moneda fuerte, no tiene más remedio que incumplir su promesa. Es como la quiebra de un banco comercial. Sus depositarios vuelven a pedir al contado por sus depósitos y el banco no lo tiene. Tendría que cerrar, hay una crisis.
P.- A la luz de la crisis asiática, muchos de los países de ese continente sienten una gran pérdida de poder, sienten que ha habido un desplazamiento en el equilibrio de poder entre el estado y el libre mercado. ¿Ud. cree que esta visión tiene consistencia?
R.- Yo creo que están en lo cierto hasta cierto punto. Los mercados financieros se han liberalizado completamente y, a mi modo de ver, de una forma prematura. Deja a los gobiernos sin control ni restricciones necesarios para limitar la velocidad y el volumen de movimientos de fondos que salen y entran en su sistema monetario.
P.- ¿Ud. cree que seguiremos teniendo grandes crisis financieras? ¿Estamos aprendiendo de nuestros errores?
R.- Las crisis financieras son inevitables. Creo que probablemente aprenderemos de nuestros errores y no volveremos – al menos en el caso de esos países - a defender un tipo de cambio fijo contra el dólar o el yen y eso, ciertamente, hará que las crisis sean menos frecuentes.
A lo largo de la Historia ha habido crisis financieras internacionales, no estoy tan seguro de que esto sea más frecuente ahora. Hay más personas en países avanzados que ponen su dinero en países donde ha habido una crisis. Concretamente, hay países de Asia que han crecido rápidamente, casi milagrosamente, a lo largo de 2 o 3 décadas y se han promocionado a lugares más altos en el mundo de la economía. Se han encontrado con muchas de las trampas de la economía moderna europea y americana – mercados de valores, mercados de bonos, mercado monetario – y todo esto con un incremento de niveles de riqueza y de renta. Tiene lazos más estrechos con empresas financieras extranjeras en países importantes. Por eso hubo un trauma mayor cuando no pudieron mantener su promesa de pagar en dólares a los bancos de América y Japón.
P.- ¿Cree Ud. que hay alguna posibilidad de aplicar la Tasa Tobin? En Francia hay un movimiento que la apoya. Las figuras políticas están de acuerdo con ella cuando están en la oposición pero cuando llegan al poder ni siquiera hablan de la Tasa Tobin
R.- No soy optimista al respecto. No pienso que la comunidad financiera, incluidos los ministros de finanzas de los países más importantes ni los bancos centrales de esos países, hagan ningún uso de esta tasa. No la quieren. Aunque alguien del mismo gobierno pueda alabarla, como hizo François Mitterrand, el Ministro de Hacienda no la aprobaría. No van a estar por la labor y el FMI tampoco.
A la gente no le gustan los impuestos, creen que es una limitación del libre mercado.
P.- ¿No cree que ha habido un ligero desplazamiento en la manera de pensar de la gente?
R.- Sí que ha habido un ligero cambio. Se han dado cuenta, hay más información sobre las últimas grandes reuniones del FMI y del Banco Mundial. Un reconocimiento de que es muy probable que la globalización, la liberalización de una forma internacional ha ido demasiado deprisa, ha llegado demasiado lejos. Pero no ha habido ninguna propuesta sobre cómo se puede remediar esto. Por lo menos se han expresado (los miembros del FMI) de una forma un poco más abierta considerando la manera en que se pudieran moderar los flujos de fondos que ahora están en monedas diferentes. Nunca los oí mencionar la tasa. Sólo una vez supe que Mr. Michel Camdessus, presidente del FMI había dicho que no veía las bases para una tasa internacional.
P.- ¿Ud. ve algún intento de regular el flujo de capitales como para prevenir el tipo de crisis que vimos en Asia?
R.- No creo que haya una política internacional coordinada. Sí creo que va a haber mucha más tolerancia por parte del FMI y que los gobiernos de EEUU y Europa en el desarrollo de otros países. En algunos de estos casos, creo que probablemente no habrá muchos desacuerdos. Por ejemplo: los sistemas bancarios de algunos de esos países no estaban preparados para ser parte de los mercados financieros internacionales. No lo estaban porque no tienen marcos institucionales ni legales que nosotros damos por hecho en nuestro sistema. También hay que tener en consideración las Plazas Bursátiles. En EEUU tenemos una agencia federal, la Comisión de Cambio y Seguridad (SEC- Securities and Exchange Comisión) desde la década de los 30. No se puede vender bonos ni valores en el mercado abierto sin registrar una información completa sobre estos movimientos en el SEC. Aún así, muchas de nuestras firmas financieras privadas ayudaron a montar mercados de cambio en países subdesarrollados que no tenían este tipo de salvaguarda esencial.
Sería muy razonable que países como Tailandia y Corea regulen la cantidad de deuda en moneda extranjera, no sólo de sus bancos, sino también de sus empresas. Lo que realmente se quiere hacer es animar a las empresas para que atraigan inversiones en renta variable porque con eso no van a provocar una crisis monetaria.
P.- En el contexto de las crisis financieras ¿Cuál es el papel de instituciones como el FMI y el Banco Mundial? Cuál es su ideal de cómo deberían actuar? ¿Son las adecuadas, en si mismas, para dirigir algunos de los asuntos como el desarrollo y mejora de las situaciones donde hay una crisis financiera? ¿Necesitamos otras instituciones como el Banco Central Mundial?
R.- Yo creo que el FMI podría cambiar en el sentido de ser un Banco Mundial Central, lo cual es más parecido a lo que se suponía debería haber sido. Eso significa que debería estar preparado para proporcionar liquidez a los países con problemas y no pretender que son culpables de delitos por los que deben ser castigados, ese es el precio por su ayuda. Un banco central de un país que da préstamos a los bancos comerciales cuando tienen problemas de liquidez, no puede actuar como si cometieran un delito y esperar una devolución rápida. Debería haber otro espíritu por parte del FMI.
De hecho, era la idea original del FMI. Al principio, todos los países tenían derechos automáticos de giro en el FMI de una forma mas bien generosa que podían utilizar sin problema. Es bien cierto que ahora no hay suficiente dinero porque el total de las cuotas de todos los países es de aproximadamente 150 billones de dólares. Esto no es nada para una institución mundial que supuestamente tenía una función encomendada.
Creo que el Banco Mundial es distinto. Temo que en los últimos dos años el FMI ha ido asumiendo la que era la responsabilidad del Banco Mundial. Las recetas del FMI para los países asiáticos, a los que se suponía que estaba ayudando, incluían cambios fundamentales en instituciones, con el interés de reformar las estructuras con gran impacto de sus economías. Se suponía que esa era la misión del Banco Mundial, no del FMI.
P.- Los economistas han dado grandes pasos en las últimas décadas pero fueron incapaces de predecir algo tan importante como la crisis asiática. ¿Porqué? Al margen de los avances en las ciencias económicas ¿No pueden prever o pronosticar este tipo de crisis?
R.- No se pueden hacer predicciones de los mercados financieros. Si se pudiera, el proceso de actuar según tus pronósticos para conseguir dinero y tener beneficios, eliminaría en sí esa posibilidad. Son asuntos de expectativas y emociones y no son realmente predecibles.
En cuanto a la pregunta de porqué los economistas no saben predecir, me parece injusta. Los metereólogos saben muchísimo sobre el clima, pero sus predicciones no siempre son precisas. Los médicos saben mucho sobre las enfermedades del ser humano, pero frecuentemente se encuentran con casos que les sorprenden e incluso a menudo se sienten incapaces de hacer nada al respecto. Así que no estamos solos con nuestros fracasos.
P.- ¿Cree Ud. que ha habido un movimiento hacia mecanismos de mercado en la educación, ciencia y cultura? Si es así, ¿Cree que ha sido bueno o no?
R.- Pienso que es difícil generalizar sobre eso. Es verdad que hay un movimiento mundial en contra de las regulaciones de los gobiernos. Por ejemplo, la privatización de empresas públicas. En muchos países no era necesario, ni siquiera era deseable. En este país tenemos mucha gente, incluso uno de nuestros partidos políticos, que se oponen a usar dinero del gobierno para cultura, a quienes les gustaría transferir fondos públicos de la enseñanza pública a la privada. Ha habido una clara tendencia en esa dirección.