A controlar el capital 'Casino'

El mundo de las finanzas internacionales se ha convertido en un casino global de JUEGOS de azar, en el cual los inversionistas buscan obtener una utilidad máxima por la vía de apuestas las veinticuatro horas al día. Los grandes bancos y las compañías de inversiones son los apostadores que buscan, minuto a minuto, a cada hora y cada día, obtener ganancias mediante fluctuaciones de los valores de los bonos y de los precios en los mercados de divisas alrededor del mundo. Es mucho lo que está en juego. DIARIAMENTE son tranzados más de US$ 2 BILLONES de dólares ($2.000.000.000.000) en moneda extranjera. La mayoría proviene de la especulación pura en tanto los operadores comerciales apuestan a si el valor de la moneda y los intereses va a bajar o subir. Los apostadores no están invirtiendo en la "economía real", la que genera empleos y produce bienes y servicios. Ellos invierten en la "economía de casino", en la cual el dinero no es sujeto a las impuestas, sino que se convierte en una mercancía y no un medio de intercambio.

Mientras los bancos se embolsan cientos de millones de dólares anualmente, los grandes perdedores de los 'capitales casino' son los ciudadanos de países tales como Tailandia, Indonesia, Corea del Sur, Rusia y Brasil. Como lo demostró una crisis financiera reciente, la ciudadanía de aquellos países pagó un costo humano enorme cuando los especuladores, al asustarse, retiraron sus capitales. Desencadenaron un caos económico y social. Cuando el valor de moneda cae a consecuencia de los ataques especulativos, los precios de los artículos se van a las nubes, los salarios caen, muchas firmas impedidas de pagar sus deudas contraídas en moneda extranjera van a la quiebra y el nivel de desempleo se dispara. En el Sureste Asiático, se perdieron tres décadas de esfuerzo por reducir la pobreza durante la reciente crisis financiera.

A no ser que se introduzcan cambios, en tanto las economías de las naciones se integran (o se ‘globalizan’) cada vez más, las crisis financieras futuras son inevitables.

¿Qué podemos hacer para controlar el 'Capital Casino'? Entre las medidas para detener las "apuestas" especulativas en los mercados de divisas están las siguientes:

IMPUESTOS NACIONALES A LAS TRANSACCIONES FINANCIERAS. Ellos son exigidos a nivel de los países que por lo general requieren que los inversionistas extranjeros depositen, por un período determinado, una porción del capital que llevan al país en el banco central de la nación. Por ejemplo, hasta hace un tiempo, Chile exigía un 30% de depósito que era retenido por un año. Debido a que los especuladores de las acciones de la bolsa, bonos y divisas ingresan y retiran dinero de los países en cuestión de minutos, horas o días, la exigencia de depósitos a un año plazo representa un elemento eficaz de disuasión. El impuesto chileno se mostró como un mecanismo eficiente a la luz de los efectos de la crisis del peso mexicano de 1995. Varios inversionistas que se pusieron nerviosos, temiendo que la crisis se propagara a través de la región, retiraron su dinero de América Latina, ocasionando una desestabilización de los mercados internos que duró por años. No obstante, en Chile la mayoría de los inversionistas decidieron mantener sus depósitos a pesar de los requisitos existentes. Contrariamente a las inquietudes de sus detractores, las restricciones implementadas por Chile relativas al movimiento de capital no impidieron las inversiones de largo plazo vinculadas a la producción. De hecho éstas aumentaron.

Al paso de la crisis del Sureste Asiático, Malasia adoptó medidas al estilo chileno de control de capitales. Como resultado, Malasia emerge con el porcentaje más bajo de pérdida productiva de los cinco países afectados por la crisis. Aunque el control de capitales a nivel nacional ayuda a reducir en cierta medida la desestabilización financiera, no se considera como solución a largo plazo. Se hace necesario algo más.

IMPUESTOS INTERNACIONALES A LAS TRANSACCIONES FINANCIERAS--
EL IMPUESTO TOBIN.
En 1978, James Tobin, Premio Nobel de economía, propuso la aplicación
obligatoria a escala mundial de un pequeño arancel de entre 0,1% y 0,5% para los países grandes sobre todas sus transacciones extranjeras de intercambio. Ello serviría para "tirar un poco de arena en las ruedas" del flujo especulativo. Sería fijado en un monto suficientemente bajo para no afectar adversamente el comercio internacional de bienes y servicios ni las inversiones de largo plazo. Su objetivo era más bien para reducir las ganancias de los especuladores. Desde entonces, diversas versiones del impuesto han surgido, refinando el concepto original de Tobin.

¿Como funciona el tipo de impuesto promovido por Tobin?

La gran diferencia entre las transacciones especulativas y las transacciones comerciales legítimas está en la velocidad con la que se realizan las primeras. Las inversiones productivas funcionan a mediano y largo plazo, mientras que los especuladores dan vuelta sus inversiones como si fueran tortillas, aprovechándose de las fluctuaciones de los intereses y del valor de las divisas que se dan en cada momento, a cada hora y de día en día. El ochenta por ciento de las transacciones especulativas sucede en un plazo de al menos siete días; el 40 por ciento ocurre en dos días o menos. Un impuesto como el propuesto por Tobin penalizaría automáticamente las transacciones de corto plazo, sin apenas afectar los incentivos de las inversiones de largo plazo y de intercambio de mercancías.

¿Cuáles serían los efectos en la gente y en la economía globalizada del impuesto planteado por Tobin?

1. Reduciría la volatilidad de las tasas de intercambio
La fluctuación desenfrenada de las tasas de interés le hace el juego a la voracidad de los empresarios. Ellos operan a nivel mundial, puesto que los precios, y por ende las ganancias, suben y bajan según el valor relativo de las divisas en cuestión. Cuando los exportadores e importadores no pueden prever el valor de su ganancia, la planificación económica, la expansión y la creación de empleos se tiran por la ventana. Los consumidores pagan un alto precio por esta inestabilidad y por la inseguridad laboral. El reducir la volatilidad de las tasas de interés tendría el efecto de reducir el dinero que los empresarios gasten en ‘acciones preventivas’ (o sea, la compra de divisas contra el alza a futuro de los precios). Por consiguiente dispondrían de más capital para dedicar a la inversión en nuevos rubros.

El impuesto Tobin está diseñado a ayudar a estabilizar las tasas de intercambio y a reducir y eliminar el margen de ganancia del que los especuladores se benefician. Para que la transacción de divisas sea beneficiosa, el valor del cambio de las divisas debe ser mayor que el impuesto. Debido a que las transacciones especulativas de divisas se dan en espacios reducidos, el impuesto propuesto por Tobin reduciría o eliminaría las ganancias y por consiguiente el incentivo especulador.

Si bien el impuesto planteado por Tobin no habría evitado la crisis en el Sureste Asiático, habría ayudado a prevenir futuras crisis al reducir el conjunto de los volúmenes especulativos y la volatilidad que alimenta el ataque de los especuladores. Variantes de la versión original del impuesto propuesto por Tobin podrían ayudar a enfrentar situaciones de crisis. Al reducir la probabilidad de futuras crisis financieras, este impuesto debiera ayudar a evitar los estragos que las crisis dejan a su paso.

2. REDUCIR EL PODER de los mercados financieros para determinar las políticas monetarias de los gobiernos nacionales
Tradicionalmente, los bancos centrales de los países compran y venden su propia moneda en los mercados internacionales para mantener relativamente estable su valor. El banco central compra su moneda canjeándola por monedas de otros países cuando un "superávit" causado por la liquidación de un inversionista amenaza con rebajar el valor de la moneda. En el pasado las reservas de los bancos centrales eran suficientes para contener cualquier liquidación masiva o "ataque" financiero. Sin embargo hoy en día los especuladores tienen cantidades de dinero acumulado superior al de todos los bancos centrales juntos.

Actualmente las reservas globales representan menos de la mitad del valor del volumen de ventas de un solo día de intercambio global extranjero. Esto significa que muchos países no tienen la capacidad de intervenir en protección de su moneda de los ataques especulativos. Cuando un país no puede proteger de manera eficaz el valor de su moneda, pierde el control sobre sus políticas monetarias.

Al recortar el volumen total de transacciones extranjeras, un impuesto como el propuesto por Tobin aseguraría la capacidad de los bancos centrales de defender su moneda. El impuesto estilo Tobin daría a los gobiernos la libertad para actuar en función de los intereses de su propio desarrollo económico, en vez de sentirse forzados a moldear sus políticas monetarias de
acuerdo a la percepción de la demanda en los caprichosos mercados financieros. Ningún gobierno debiera aceptar ser fiscalizado por el mercado.

3. ENORME ACUMULACIÓN DE INGRESOS
La introducción paulatina de un impuesto estilo Tobin podría rendir entre los US$ 150-300 mil millones anuales. No se debe subestimar el atractivo político de este tipo de impuesto para gobiernos o agencias multilaterales desprovistos de dinero en efectivo. Enfrentados a altos niveles de déficit y a grandes movimientos contra los impuestos, los gobiernos buscan nuevas fuentes de ingresos. Dada la disminución a nivel mundial del compromiso con la asistencia bilateral y multilateral para el desarrollo, este impuesto podría generar importantes recursos que destinados al desarrollo apropiado, en términos de lo social y del medio ambiente.

Frente a la creciente disparidad de ingresos y de injusticia social, un impuesto estilo Tobin representa una oportunidad extraordinaria de captar parte de la gigantesca riqueza de un sector que no paga impuestos, para dirigirla hacia el bien común.

EVENTOS RECIENTES:

- En junio de 2000, más de 160 gobiernos acordaron adoptar un estudio de la factibilidad de aplicar un impuesto (como el propuesto por Tobin) en su Cumbre Social en Ginebra.

- En marzo de 1999, el Parlamento de Canadá aprobó una moción por un margen de 2 a 1 a favor del tipo de un impuesto estilo Tobin. Fue el primer parlamento del mundo en refrendar ese tipo de impuesto.

- Los Parlamentos de Brasil, Francia, el Reino Unido y el Europeo han debatido el tipo de impuesto propuesto por Tobin. Más de 400

- Parlamentarios del mundo han firmado el llamado que tiene por título: "Los Parlamentarios del mundo llaman a apoyar el impuesto propuesto por Tobin".

- El impuesto Tobin es apoyado por el movimiento sindical internacional y un creciente número de académicos de entre los cuales, más de 200 han firmado la petición "Los Economistas del Mundo Llaman a Apoyar el Impuesto Propuesto por Tobin".

- Movimientos de ciudadanas y ciudadanos alrededor del mundo llaman a apoyar un impuesto estilo Tobin, entre ellos ATTAC (Francia, Irlanda, Bélgica, Canadá, Brasil, y Suiza), CIDSE (Europa), Halifax Initiative (Canadá), REDE (Brasil), Tobin-Type Tax Initiative (EEUU), War on Want (Reino Unido) y la Citizens’ Coalition for Economic Justice (Corea del Sur).

ÚNASE AL MOVIMIENTO MUNDIAL DE CONTROL
AL CAPITAL CASINO
QUÉ PUEDE HACER USTED


- Firmar nuestra Declaración de los Ciudadanos relativa al impuesto Tobin y enviarla a la Halifax Initiative (o firmar la versión electrónica en nuestra página de Internet). Nosotros enviaremos las declaraciones a los actores claves en la toma de decisiones y les mantendremos informados de nuestros avances.

- Contactar a sus representantes políticos elegidos y al Ministro de Finanzas de su país y consulten como piensan controlar la especulación financiera globalmente.

- Pedir a los gerentes de los bancos donde mantiene su cuenta corriente que adhieran a esta declaración a nombre de su institución. Si ellos rechazan firmar, deposite sus inversiones en otro lugar.

- Iniciar una campaña personal con grupos y personas de su comunidad.


La Halifax Initiative es una coalición de grupos de desarrollo, de justicia social, sindicales y religiosos comprometidos con la democratización
de la toma de decisiones en el ámbito económicoCONTACTE a The Halifax Initiative en VANCOUVER, BC, CANADÁ:
Teléfono: (604)677-0264 Fax: (604)684-1312 Correo electrónico: <rjr@web.net>
www.web.net/halifax