AMÉRICA LATINA – SIGLO XXI: en los intersticios de la Economía Mundial.

 

Profesor Gustavo Arce[1]

 

 

Intersticio, del latín interstĭum. Según el Diccionario de la Real Academia Española, el vocablo tiene tres acepciones: 1- Hendidura o espacio por lo común pequeño que media entre dos cuerpos o entre dos partes de un mismo cuerpo. 2- Espacio o distancia entre dos tiempos o dos lugares, intervalo. 3- En Derecho, espacio de tiempo que, según las leyes eclesiásticas, debe mediar entre la recepción de dos órdenes.

 

En nuestra reflexión sobre el posicionamiento de América Latina en el seno de la Economía Mundial y sobre su participación en los flujos económicos, que son uno de los elementos constitutivos de las relaciones internacionales, nos parece adecuado las dos primeras acepciones.

 

En efecto, al inicio del nuevo milenio, América Latina muestra ocupar un espacio pequeño entre dos partes –la triada (U.S.A.–U.E.–Japón) y Asia– de un mismo cuerpo –la Economía Mundial–. En el 2001, utilizando la feliz expresión de François Perroux, el “Espacio Económico del Mundo”[2] está notablemente polarizado y, peligrosamente desigual y desequilibrado. Analizada por grandes regiones, la economía mundial muestra una primera dicotomía: Europa Occidental, América del Norte y Asia lideran en capacidad productiva, ostentan un poderío comercial/financiero/tecnológico y son el principal destino de los más importantes flujos de la inversión directa extranjera mundial. En el otro polo, el espacio Ex–soviético, el Medio Oriente y la América Latina luchan y compiten en los intersticios de la Economía Mundial.

 

 

 

LA DISTRIBUCIÓN MUNDIAL DEL PRODUCTO

(en miles de millones de dólares de USA, en PPC de 2000

 en porcentajes de repartición)

año 2000

 

 

T.L.C

25,8

U.E

22,0

China

11,4

Japón

7,7

India

5,4

A.S.E.A.N

4,1

MERCOSUR

4,1

Subtotal

80,5

Otros

19,5

Total Mundial

100

                                               

 

Fuente: Elaboración propia con datos de Informe sobre el Desarrollo Humano PNUD. 2002. Páginas 190 a 192.

DISTRIBUCIÓN MUNDIAL DEL PRODUCTO INDUSTRIAL

EN GRANDES REGIONES

(en porcentajes de repartición) año 2001

 

Unión Europea

28,5

U.S.A.

26.3

Japón

14,6

Sub-total

69,4

América Latina

5,3

China

7,2

Asia

15,8

Sub-total

28,3

África

0,9

Otros

1,4

Total Mundial

100,0

 

Fuente: Elaboración propia con datos de Internacional Yearbook of Industrial Statistics. 2002. Viena. 2002. Cuadro 1.1. Página 32.

 


En cada una de esas regiones, con diferentes grados de intensidad en cuanto a su compromiso regional, un bloque económico se ha constituido: en Europa Occidental la U.E., en América del Norte el T.L.C., en Asia el A.S.E.A.N., en América Latina, el MERCOSUR y el Mercado Común Andino. Observada desde los bloques, la estructura de la Economía Mundial,  reproduce relativamente bien, la dicotomía ya mencionada.

 

 

 

DISTRIBUCIÓN DEL COMERCIO MUNDIAL POR GRANDES AGRUPAMIENTOS

DE PAÍSES VINCULADOS POR UN ACUERDO DE INTEGRACIÓN

Año 2000

 

 

PARTE

 

EN EL COMERCIO MUNDIAL

DEL COMERCIO INTRAZONA EN EL COMERCIO MUNDIAL

 

 

 

APEC

48,8

70,0

UE

37,0

56,7

TLCAN

22,2

53,8

ASEAN

6,0

24,0

ALCEC

2,0

10,0

MERCOSUR

1,3

20,0

M.C. ANDINO

0,7

11,0

 

Fuente: Elaboración propia con datos de Estadísticas del Comercio Internacional. OMC. Informe 2001. Cuadro 1.9. Página 27.

 

 

 

   LOS BLOQUES ECONÓMICOS

Y LA INVERSIÓN DIRECTA EXTRANJERA

(destino, flux entrants, inward flows)

Año 2000 (millones de dólares

 

 

%

 

U.E.

48,6

76,7 % de

la IDXT

90,1 % de

la IDXT

 

93,65 % de

la IDXT

 

TLCAN

28,1

ASIA 10

13,4

 

MERCOSUR

3,5

 

 

ALCEC

0,03

 

 

Otros

0,02

 

 

 

Fuente: Elaboración propia con datos UNCTAD. World Investment Report. 2002. Cuadro 5.3 y siguientes. Páginas 243 y siguientes.

 

 


DEUDA – DESARROLLO – INTEGRACIÓN

Reorganización del Sistema Internacional

 

 

Según el FMI, en su publicación “Perspectivas de la Economía Mundial” del año 2002, la deuda externa total de los “Países en Desarrollo” (es decir, los de: África, América, Medio Oriente, Turquía, Países en Desarrollo de Asia, Europa Central y Oriental, la Comunidad de Estados Independientes), representa más o menos el 6% del Producto Bruto Interno Mundial (PBIM).

 

Cabe preguntarse inmediatamente, si la deuda de estas regiones, de estos territorios y de estas poblaciones, es mucho o es poco. Todo depende con qué la relacionamos, con qué la medimos. ¿En referencia a qué otra magnitud socio–económica podemos cuantificar ese 6% del PBIM?

 

El 6% del PBIM. Es la parte de la India en el PBIM; es un poco más lo que “pesa” el MERCOSUR o el ASEAN en el PBIM, si analizamos la Economía Mundial en término de bloques geoeconómicos.

 

Otra forma de visualizar y cuantificar la magnitud del endeudamiento de los “Países en Desarrollo”, es relacionarlo con otros actores decisivos en el funcionamiento de la Economía Mundial: las Empresas Transnacionales (E.T.). En la última década, mientras el PBIM se multiplicó por 1,2 ; las ventas de las quinientas E.T. más poderosas se multiplicaron por 3,2. La cifra de ventas de las diez E.T. más grandes, representó el 2,5% del PBIM en el año 2001[3]. La capitalización bursátil en la Bolsa de New-York de esas mismas diez E.T., alcanzó casi el 10% del PBIM ; el stock de la Inversión Directa Extranjera (I.D.X.) de las E.T. en el mundo, alcanza un 14% del PBIM[4].

 

Resumiendo: la deuda externa total de los “Países en Desarrollo”, que es casi el 6% del PBIM, equivale a:

 

       casi la mitad del valor de la capitalización bursátil de las diez E.T. líderes.

       más del doble del valor de la cifra de ventas de estas diez E.T.  

       la mitad del stock de la I.D.X. de las quinientas E.T. más grandes.

 

Mientras el lector de estas reflexiones sigue cavilando sobre la importancia de ese 6%  del PBIM, debe advertirse que el 94% de la deuda total se concentra en las regiones y países que son, según la clasificación del F.M.I. las economías y regiones del capitalismo desarrollado (la triade, Nueva Zelanda y Australia). En otros términos, los más poderosos en lo que se refiere a capacidad productiva, comercio e inversión son los más endeudados.

 

Excepto algunas publicaciones de la O.C.D.E., en los más prestigiosos y exhaustivos informes estadísticos sobre la evolución de la Economía Mundial, la información es abundante sobre la deuda en los “Países en Desarrollo” pero inexistente en los capitalismos líderes de una Economía Mundial, extrema y secularmente jerarquizada, en la cual, en el año 2002 un niño que nace en Japón tiene un 50% de posibilidades de vivir hasta el Siglo XXII, mientras que un niño afgano tiene una posibilidad sobre cuatro de morir antes de los cinco años de edad[5].

 

Independientemente de las cifras adelantadas, el “problema de la deuda externa” reaparece en la agenda económica y política mundial luego que, en las décadas de los 80 y 90, los especialistas económicos, los analistas internacionales, los politólogos avezados y jerarcas de casi todos los organismos encargados –de hecho– de la gobernabilidad de la economía mundial (F.M.I., B.M., O.M.C., G. 8) convergieron en que la apertura comercial, la desregulación de todos los mercados y la reformulación del rol del Estado en la sociedad, eran los medios más idóneos –y únicos posibles– para organizar el crecimiento económico en el “Subdesarrollo”, comenzar a reducir la pobreza de sus ciudadanos, y al decir del maestro Keynes, hacer compatible la libertad política con la eficiencia económico y la justicia social.

 

Al interior del grupo “Países en Desarrollo”, América Latina se destaca por ser líder en el endeudamiento (28,5%) ; casi un cuarto de su PBI está hipotecado en la deuda externa y, observando las variaciones del Producto Bruto y de la Deuda Externa, la situación actual es más que preocupante.         

                    

 

 

DISTRIBUCIÓN PORCENTUAL DE LA DEUDA EXTERNA POR REGIONES

Año 2002

 

América

28,5

Países Desarrollo Asia

27,4

Medio Oriente

19,4

Países en Transición

14,3

África

10,4

TOTAL

100

 

Fuente: Elaboración propia con datos de “Perspectivas de la Economía Mundial”. FMI 2002. Cuadro 38. Página 241.

 

 

 

VARIACIÓN PORCENTUAL ANUAL DEL PBI Y DE LA D.X

 

 

Años

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

América

PBI

1,8

3,6

5,2

2,3

0,2

4,0

0,6

- 0,6

DX

9,7

4,4

4,0

12,6

2,9

- 1,3

- 2,3

0,3

 

Fuente: Elaboración propia con datos de “Perspectivas de la Economía Mundial”. FMI 2002. Páginas 187, 188 y 241.                      

 

 

 

La Deuda Externa: ¿Un tributo sin contrapartida?

 

En la última década, el porcentaje de las exportaciones latinoamericanas comprometidas en el endeudamiento, alcanzó el promedio de un 233%. El lector atento y el ciudadano preocupado volverán  preguntarse.  ¿Qué significa 233%? ¿Se  puede pagar? ¿Cómo? ¿Con qué  recursos?

 

 

 

PARTE DE LA DEUDA EN LAS EXPORTACIONES DE AMÉRICA

 

Años

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

2002

2003

 

272,5

251,9

235,9

224,2

258,6

256,8

214,6

215,1

212,6

190,3

 

Fuente: “Perspectivas de la Economía Mundial”. FMI 2002. Página 242.

 

El tributo financiero que significa no sólo el pago de los intereses de la deuda externa, sino, fundamentalmente, las medidas de política económica de “ajuste estructural” que impulsan los planes neo liberales teorizados en el llamado “Consenso de Washington”, parecen vaticinar otras décadas perdidas para América Latina.

 

En los últimos diez años, mientras que en Occidente el incremento del ingreso per cápita alcanzó el 2% y el 3% en Asia, en la región solo llegó a ser de un 1,5%. El BID, en su Informe Anual del año 2002, sostiene que de mantenerse tal proporcionalidad en las respectivas variaciones del ingreso, América Latina deberá dejar transcurrir un siglo para que la región alcance los ritmos actuales de las economías mas desarrolladas. Las disparidades entre los bloques y las regiones seguirán aumentando y el apartheid mundial se consolidará. Y al interior de la nuestra región también: en la década neo liberal el ingreso per cápita en las economías más desarrolladas aumentó un 2%, en las menos avanzadas sólo un 0,2%. Este fenómeno unido al ya clásico de la distribución regresiva del ingreso, ha sumergido a 170 millones de latinos en la pobreza, sobreviviendo con dos dólares diarios[6].

 

La magnitud del peso del endeudamiento es aún más significativa, si tenemos en cuenta la capacidad de pago de la región. Como en los últimos 50 años  América Latina perdió la mitad de su participación en el producto y comercio mundiales, la carga de la deuda es aún mayor, tanto más, cuando su oferta exportable sigue estando constituida por los mismos productos que los del siglo XIX[7].

 

 

 

EVOLUCIÓN DE LA PARTE DE LAS EXPORTACIONES DE AMÉRICA LATINA

EN LAS EXPORTACIONES MUNDIALES

 

 

1948

1963

1983

2000

 

en miles de millones de dólares

Mundo

58,0

157,0

1835,0

6186,0

 

en porcentajes

Mundo

100,0

100,0

100,0

100,0

América del Norte

27,3

19,3

15,4

17,1

América Latina

12,3

7,0

5,8

5,8

Asia

13,6

12,4

19,1

26,7

 

Fuente: Estadísticas del Comercio Internacional. OMC. Informe 2001. Cuadro II.2. Página 32.

 

 

 

A las dificultades productivas y comerciales en los intersticios de la Economía Mundial se adiciona problemas monetarios y financieros que revelan claramente la vulnerabilidad secular del capitalismo latinoamericano  frente a las monedas líderes.

 

Después que la administración norteamericana del entonces presidente Nixon decretó la inconvertibilidad y la devaluación del dólar frente al oro (en los tres primeros años de la década de los setenta), el sistema monetario y financiero internacional inició un proceso de desregulación y de liberalización progresiva de las actividades comerciales del dinero, que alcanzó su punto culminante entre los años 1979 y 1982, cuando la “revolución conservadora” liderada por M. Thatcher y R. Reagan, eliminó los últimos vestigios de control y regulación sobre los mercados de cambios y bursátiles. Se constituyó así un espacio financiero mundial, que unifica los distintos mercados bancarios y financieros nacionales bajo la égida de la primera economía del mundo (la norte americana) y de su moneda (el dólar)[8].

 

En el espacio financiero mundial, la preeminencia del capitalismo norteamericano es incuestionable: el dólar representa todavía el  66% de las reservas mundiales, seguido por el euro (14%) y el yen (7%); el 42% de los créditos internacionales se conceden en dólares, mientras que los otorgados en euros alcanza ya un guarismo cercano al 29% y los expedidos  en yen  se sitúan alrededor de un 9%[9].

 

El derecho de imperio que genera la posibilidad de emitir y administrar, en volumen como en valor, la primera moneda mundial, explica que el dólar gane en casi todas las circunstancias: débil, facilita las exportaciones y la IDX en los USA; fuerte, controla las importaciones y estimula las IDX fuera de los USA; estable, da confianza y certidumbre; fluctuante, anima la especulación financiera, (en el año 2001 el monto de las transacciones financieras diarias equivalieron al 101% de las exportaciones mundiales); inseguro y cuestionado, apela a  la intervención de los Bancos  Centrales de Europa y Japón. 

 

En condiciones de pérdida de poder productivo y comercial y extrema debilidad en el campo monetario y financiero, el capitalismo latinoamericano manifiesta ya otro intersticio: el espacio o distancia entre el capitalismo industrial y el de la Información y del Conocimiento.

 

La capacidad de transformar en mercancía cualquier acto del conocimiento humano, es el corazón de la “nueva economía” y es el fundamento sobre el cual se edifica vertiginosamente el nuevo orden mundial y las nuevas relaciones internacionales. La inversión inmaterial (el incorporar el Saber en cualquiera de sus manifestaciones en cualquier proceso productivo) representa el 2,7% en USA, en la región apenas un 0,25%.

 

Para mantener y ganar espacio en los intersticios de la Economía Mundial es necesario que los ciudadanos latinoamericanos y sus elites, asuman definitivamente el reto de existir como región y de organizarnos como bloque político, social, económico regional. Mal que bien, primero con la ALLAC y luego con la ALADI, el proyecto integracionista latinoamericano ha ido lenta pero inexorablemente liberalizando su comercio intrarregional, puesto que en el 2007, casi el 80% de los intercambios intrazonales estará liberalizado[10].  Entonces, ¿llegó la hora de la Integración social y política?



[1] Doctor en Economía. Universidad de París VIII. Profesor Titular de Economía Política. Profesor Titular de Economía I y II en la Licenciatura de RRII. Facultad de Derecho. UDELAR. Profesor invitado de la Universidad de San Pablo – Brasil (PROLAM). Coordinador de la Sala Docente de Economía y Derecho. Coordinador de la Licenciatura de RRII Regional Norte-Salto. Facultad de Derecho. UDELAR.

[2] En : « L’Europe sans Rivage ». Citado por Michel Beaud : « Le Système National/Mondial Hiérarchisé ». Ed. La Découverte. París. Francia. 1987. Página 25.

[3] En: « World Investment Report 2002 : Transnational Corporations and Export Competitiveness ». UNCTAD. 2002. Box IV.1. Página 90.

[4] En: « Alternatives Économiques ». Hors-Série Nº 50 4ème Trimestre 2001. Página 53.

[5] En: « Informe sobre el Desarrollo Humano ». PNUD. Ed. Mundi-Prensa. Madrid. España. 2002. Página 13.

[6] En: « Competitividad: El Motor del Crecimiento ». Progreso Económico y Social en América Latina. BID. Informe 2001. Pág. 1.

[7] Véase al respecto: Rosemary Thorp: « Progreso, Pobreza y Exclusión ». Una Historia Económica de América Latina en el Siglo XX. Ed. BID-UE. 1998.

[8] Véase: « La Mondialisation financière. Genèse, coût et enjeux ». Obra dirigida por François Chesnais. Ed. Syros. París. Francia. 1996.

[9] En: « Alternatives Économiques ». Hors-Série Nº 50 4ème Trimestre 2001. Página 57.

[10] En: « Evolución del Proceso de Integración Regional durante 2001 ». Documento ALADI/SEC/di 1630. Página 29.