13 de mayo de 2006

 

Intervenciones de JORGE MOLINARI y HÉBERT DÍAZ, integrantes del CDA (Consejo Directivo Autónomo de Jubilados y Pensionistas) de Aebu, en Carmelo.

 

JORGE MOLINARI – Estamos tratando de reunir información y distintas opiniones, porque los problemas que enfrentamos no son fáciles, y los tiempos que estamos atravesando son complejos. Por iniciativa de compañeros de distintas ciudades hemos venido visitando a varios intendentes. Este gobierno se comprometió a tratar y a elevar al Parlamento los primeros días de noviembre el proyecto de ley de la Caja Bancaria que el gobierno anterior no consideró. Nos pareció un plazo demasiado largo, pero lo cierto es que el tema se empezó a mover.

 

Se formó una comisión de trabajo del gobierno, y no nuestra, integrada por el presidente de la caja, que si bien es afiliado a Aebu, fue designado por el gobierno. Él se está reuniendo con el gobierno para ir instrumentando algunas medidas para que el proyecto esté pronto en los plazos que indica el gobierno. Por otro lado, la caja ha pedido una serie de cosas. Por ejemplo, que el BPS, el Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el BCU aporten algunos datos, como la cantidad de trabajadores del sistema financiero. Nosotros tenemos 12.050 afiliados a la Caja Bancaria, pero el Instituto de Estadística y Censos y el BCU dicen que hay 18.000 trabajadores en el sistema financiero. Queremos saber dónde están. Todos sabemos dónde están, pero nosotros queremos saberlo oficialmente.

 

Porque a raíz de los últimos consejos de salarios y la reorganización de la actividad económica del país a través estos consejos de salarios los aportantes al BPS se han ido regularizando. Había gente que estaba en negro, que no aportaba o no estaba en consejos de salarios y que ahora tiene que estar en planilla. Y a partir de este proceso ha aumentado la recaudación, pero no tanto de parte de los patrones sino de los trabajadores, porque los aportes patronales en el BPS están prácticamente en cero.

 

Nosotros queremos esos datos, porque además, esa comisión integrada por Leomar Pastorino y el gobierno resolvió contratar una consultora para que se elabore un estudio en 90 días. A los 60 días ya tiene que darse un preinforme. La consultora, que ya está trabajando, está integrada por gente de la Facultad de Economía y encabezada por el contador Juan José Goyeneche. En realidad no se necesitaba a esta consultora, porque la caja tenía todos los datos. Pero el gobierno quería recabarlos para hacer un trabajo en el que tiene que participar Aebu necesariamente y luego discutir qué salida darle a la caja.

 

Esta consultora tiene muy buen nivel y unas referencias inmejorables. Algunas cosas nos sorprenden, como que nos dijeran que no teníamos un estudio de expectativas de vida. La caja toma los datos del BPS, y en general, la expectativa de vida del bancario es superior a la del BPS. Algunos sectores de la sociedad tienen una expectativa de vida superior y otros, inferior. Ellos quedaron de hacer este trabajo.

 

También nos pareció bien que nos dijeran que siguiendo las directivas del Ministerio de Economía y Finanzas, una vez presentado el trabajo, tenían que llegar a un consenso con nosotros. Las dos reuniones que tuvimos con esta gente han sido muy buenas. Realmente se han puesto a trabajar. No es gente que venda versos, sino que trabaja, elabora y estudia.

 

Hay dos elementos clave para el proyecto: cuánta gente está realmente interviniendo en el sistema financiero, qué edad tiene y cómo aporta. Es importante saberlo para ver la forma de incorporar esa gente a la Caja Bancaria y al control del BCU. Otro aspecto importante es el alcance que podría tener el impuesto a las transacciones financieras en Uruguay. El BCU nunca tuvo un control sobre los movimientos de los bancos, y muchas de las actividades económicas del país ocurren por fuera de los bancos.

 

Por ejemplo, en Abitab, cada agenciero opera por la totalidad de movimientos diarios con los bancos. Si yo soy agenciero de Abitab y cierro el día marcando las diferencias entre entradas y salidas, eso no indica los movimientos que tuve. Puedo haber tenido una enorme cantidad de movimientos pero si se compensaron las entradas y las salidas, lo que se registra en el banco es pequeño. Es necesario contar con instrumentos que permitan conocer los movimientos financieros reales de la sociedad. Puede haber sociedades financieras que estén moviendo cantidades enormes de dinero sin que el BCU, la Impositiva o la sociedad tengan idea.

 

Hoy estamos enfrascados en una lucha que tiene como uno de sus centros el impuesto a las transacciones financieras. Las reuniones con los intendentes tienen el objetivo de mover el mapa político, porque los intendentes tienen peso dentro de los partidos y dentro de la sociedad. Todavía no hemos querido ir hacia el debate con los parlamentarios porque todavía no tenemos algo concreto para llevarles. Nosotros tenemos el proyecto de 2001, y algunos de sus aspectos tendrán que salir a partir de este acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas.  

 

Los intendentes han recibido muy bien nuestros planteos, así como las juntas departamentales. Comenzamos haciendo una reunión con el intendente Walter Zimmer a iniciativa de los compañeros de Colonia. Fue el primer intendente que habló con nosotros, y como se tenía que ir de viaje, nos pidió ser recibido en Montevideo. El objetivo no era ese, pero igual valió la pena. La conversación se hizo y tuvo buenos resultados.  

 

También estuvimos con el intendente de Flores y con Guillermo Bezosi, de Soriano. Luego nos reunimos con Martín Ezquerra, de Tacuarembó, y en quinto lugar, con el de Cerro Largo, el coronel Ambrosio Barreiro. En Cerro Largo la junta departamental se interesó por el tema y se formó una comisión especial para recibir a Aebu y que comentáramos lo que habíamos hablado con el intendente.

 

El martes estuvimos en Paysandú y tratamos de hablar con el intendente Julio Pintos, pero él se había ido a Salto a una reunión urgente, y nos atendió la primera suplente del intendente, que además es secretaria general de la intendencia, y el Director de producción. La reacción que vimos a partir de estas personas fue muy buena; mostraron iniciativa. Pero lo de Paysandú tuvo una diferencia, porque los intendentes que habíamos estado viendo eran todos blancos y el de Paysandú fue el primer intendente frenteamplista que vimos.

 

Creo que el día de ayer fue el más completo desde el punto de vista de la actuación de la junta y de la intendencia, porque nos recibió el intendente Omar Lafluf y prácticamente toda la junta departamental. Lo más importante fue alguna iniciativa tomada por el intendente Lafluf con relación a nuestras propuestas y la cantidad de preguntas que nos hicieron los ediles. En Fray Bentos se está viviendo una situación muy particular, que ustedes conocen, pero de todos modos ellos atendieron muy bien este problema nuestro.

 

Todos sabemos que el problema de la Caja Bancaria llega a una opinión pública que se ve tremendamente afectada por la crisis que vive el país. Es que en este país hay un millón de pobres. Es decir, es un millón de personas que nunca tendrá posibilidad de jubilarse, y cuando nosotros vamos a tratar el tema de la seguridad social y de la Caja Bancaria, tenemos que tener en cuenta situación que vive la sociedad. Si nosotros salimos de cualquier manera a la opinión pública, rebotamos. Porque la opinión pública tiene otros problemas y preocupaciones.

 

Nosotros cesamos nuestro trabajo a fin de mes y al otro mes estamos cobrando en la caja, algo que todavía no pasa con el BPS y con las otras cajas.  La caja tiene una tradición de cristalinidad y de forma de trabajo que hace que esto sea una realidad. Entonces, cuando salimos a reclamar tenemos que saber a dónde vamos y qué planteamos, para que la gente entienda que no solo reclamamos en nuestro beneficio sino también en beneficio de toda la sociedad. Y esa es la mayor dificultad que hemos tenido hasta el día de hoy. No basta con movilizarse y luchar. Hay que saber cuáles son los argumentos con los que se lucha para poder tener peso y que la sociedad responda positivamente.

 

La seguridad social del país está en quiebra. Astori dijo en algún momento que la Caja Bancaria estaba quebrada. Pero ocurre que toda la seguridad social está en quiebra: hay un millón de pobres y una cantidad enorme de nuestros conciudadanos, nuestros amigos y conocidos no se va a poder jubilar nunca. Y ese es un problema de toda la sociedad.

 

El 50% del presupuesto del BPS proviene de Rentas Generales, y Rentas Generales somos nosotros. Cuando vamos al supermercado y compramos 1000 pesos de mercadería para nuestro abastecimiento, 250 van a Rentas Generales. De esos 250, 120 van al BPS para cubrir sus gastos de funcionamiento.

 

En 1925 todo el país estaba cubierto por la seguridad social. Nosotros fuimos los últimos en entrar a este sistema. El Uruguay tenía el orgullo de tener las leyes más avanzadas en seguridad social. Y nosotros, que en ese entonces aún no nos habíamos incorporado a este sistema, hoy somos de los únicos que todavía tenemos una seguridad social correctamente estructurada.

 

Tenemos 12.000 activos que aportan y 17.000 pensiones y jubilaciones. Tenemos un déficit mensual de 3 a 4 millones de dólares; la caja se está descapitalizando aceleradamente. Desde el año 86 se empezó a hacer proyectos pero nunca hubo una respuesta definitiva para ese tema y tampoco hubo respuesta de los gobiernos anteriores a la seguridad social. La única iniciativa fue la creación de la Afap, en 1996, y hoy reconocen que fue un fracaso y que no solucionó el problema de la seguridad social.

 

En 1996 se comprometieron a que tenía que haber una ley para la caja. La caja hizo esta ley, pero nunca le hicieron caso. Los bancarios hemos aportado a Rentas Generales por IRP y por otros impuestos más de 400 millones de dólares, sin contar el IVA.

 

El ministro Astori nos dijo que el Estado tenía que poner para la caja, y nosotros le tomamos la palabra. Puede haber un montón de formas de que lo haga. Por ejemplo, se acaba de hacer un proyecto de reforma tributaria en que activos y pasivos aportamos más de 50 millones de dólares por año. Y eso podría ser para la caja. El impuesto a los sueldos y a las jubilaciones, que es una cifra muy superior al IRP anterior y a lo nosotros hemos votado para la caja en determinado momento. También podría no derogarse el Imaba y destinarse a la caja. Se crea un fondo de impuestos sobre los depósitos para una actividad del BCU, y se podría derivar algo para la caja. Pero nosotros no queremos decirle al gobierno qué impuesto poner; son ellos quienes tienen que decidirlo.

 

Nosotros entendemos que hay dos elementos que podemos aportar a la sociedad para lograr cambios sustanciales en estos problemas: la bancarización, que significa que cualquier actividad financiera debe pasar por el BCU y por la Caja Bancaria. Y también, que las registraciones impositivas y contables obligatorias de las empresas deben llevarse a través de los bancos. Esto significa un cambio total de la filosofía de la actividad económica del país. Por ejemplo, hace poco tiempo estalló un conflicto en la empresa Dancotex, y el empresario Daniel Soloducho les dijo a los trabajadores que la empresa de Montevideo le daba pérdidas y que la iba a cerrar para irse a Colonia. Cuando se pidió para ver el balance de la empresa se vio que no estaba separado el de Montevideo del de Colonia. ¿Cómo un empresario no está obligado legalmente a tener un registro claro de cada una de las empresas que tiene? En Estados Unidos y Europa sí lo están, pero no en Uruguay. En ese aspecto somos una república bananera y cada cual hace lo que quiere.

 

El contador Soloducho obtuvo préstamos del BROU y en función de estos préstamos tendría que tener la contabilidad organizada. El Estado no lo obliga a tener una contabilidad con registros bancarios y de fácil control. ¿Cuál es la principal recaudación actual del Estado y la del próximo sistema impositivo que se está preparando? El IVA. Y el IVA es una mentira escandalosa.

 

Nosotros los bancarios alguna vez hemos llevado alguna contabilidad, y sabemos que hay todo un trabajo alrededor del IVA para no aportar lo que se debería aportar. Y si se aportara lo que se debe, la mayoría de los comercios deberían bajar sus cortinas. Así que el IVA es mentiroso por doble partida: cuando se cobra y cuando se elude. Además de ser injusto. El impuesto al consumo significa que una cantidad de gente que nunca se va a poder jubilar debe pagar para que el Estado aporte al BPS, a las jubilaciones de los que sí se van a poder jubilar. Hay mucho más para decir, pero la base del sistema impositivo uruguayo, es el IVA.

 

Ahora se agrega el impuesto a las jubilaciones y los salarios. El gobierno ha manifestado estar de acuerdo con Aebu en una ley de bancarización, y nosotros creemos que si no la hace Aebu difícilmente cuaje. Incluso en las entrevistas mantenidas con los intendentes se planteó que no estaría mal hablar de un banco de los municipios. Ayer Lafluf nos dio una cantidad de ideas para respaldar la creación de un banco de municipios y para explicar por qué la administración y la actividad municipal deberían llevarse a través de un sistema bancario.

 

El tema de la bancarización está ligado a un cambio de filosofía en la recaudación. Nosotros entendemos que se debe recaudar en función de los movimientos financieros. Este es un cambio muy grande, y no le estamos diciendo al gobierno que lo pueda hacer mañana ni que sea fácil que lo haga Uruguay por sí solo. En las discusiones que ha habido a nivel internacional y en las discusiones con el Fondo, Uruguay debería pujar por un cambio en el sistema de tributación. Como decía antes, este problema no es solo de Uruguay sino que existe en todo el mundo.

 

Demos un ejemplo. Tomemos al Citibank, que opera con cifras multimillonarias y tiene un pequeño núcleo de funcionarios. Ellos eligen trabajar con empresas multinacionales y aportan a la Caja Bancaria y a la sociedad uruguaya por ese pequeño grupo de funcionarios que tienen. En contraste, Cofac tiene un número grande de funcionarios y opera en el mercado interno. Si comparamos los montos que mueve una y otra empresa, no tienen nada que ver. Sin embargo, los aportes de Cofac a la Caja Bancaria son varias veces superiores a los del Citibank. Nosotros decimos que no se puede pasar de un sistema al otro de la noche a la mañana, pero tiene que haber un sistema de aportes que permita gravar estos manejos de capital.

 

¿Por qué en vez de gravar los 1000 pesos que se gastan en el supermercado con 250 pesos para Rentas Generales y 120 para el BPS no se gravan los movimientos de dinero? Como el dinero se mueve en cantidades monstruosas, podría aplicarse una renta muchísimo menor y aun así, obtener ingresos muchísimo mayores. Es fácil decirlo, pero el problema es ver quién le pone el cascabel al gato. La situación del mundo se va agravando por todos lados. En este momento hay un auge productivo como consecuencia de la guerra y de determinadas situaciones que se están dando.

 

En una reunión que se hizo sobre el BCU en Aebu, le pregunté al economista Mario Bergara sobre el precio del dólar dentro de un año y no supo darme una cifra. ¿Cuánto va a valer la carne, el trigo, la leche o la cebada dentro de un año? ¿Qué precios se van a mantener en el mercado internacional y cuáles no? ¿Cuál será el precio de un coche cero kilómetro dentro de un año?

 

¿Qué actividad productiva se puede tener si no hay certeza económica? Todos estamos de acuerdo con la idea de un país productivo, pero no puede haber un país productivo en un mundo especulativo. Hay que combatir la especulación, y si el gobierno admite que el sistema impositivo no puede cambiar, que se tiene que seguir gravando el consumo, está aceptando las filosofías neoliberales.

 

No le voy a exigir al gobierno uruguayo que pelee solo, pero sí que le diga a la gente la verdad, que hay que cambiar la filosofía impositiva mundial. Yo fui uno de los 600 ciudadanos que envió sus sugerencias al gobierno cuando ellos las pidieron. Mandé un trabajo de tres economistas ingleses que decían que los sistemas tributarios mundiales eran un desastre. Ellos admiten que es así pero dicen que no se puede gravar el capital porque si no, las inversiones no vendrían. Entonces, no hay más remedio que gravar el trabajo. Y a nosotros nos parece que no es el camino.

 

A nosotros se nos cae la Caja Bancaria y el gobierno va a poner alguna plata de nuestros propios bolsillos para salvar la caja por un período. Vamos a aceptar esta solución transitoriamente, aunque no sea la solución de fondo. Lo de la Caja Bancaria hay que seguir propagandeándolo a muerte. Nosotros planteamos salidas para la sociedad y creemos que la sociedad debe considerarse globalmente. Vamos a considerar las soluciones que nos dan y nos vamos a reunir en una asamblea general cuando haya un proyecto concreto. El gremio tendrá que decidir si acepta o no.

 

El otro día nos invitaron a una reunión de la Asociación de Jubilados de la Caja Profesional y Notarial. Ellos presentaron distintos alegatos para no ser afectados por la reforma fiscal. Y nosotros fuimos a patearles la mesa, diplomáticamente hablando. Planteamos que desde noviembre el gobierno había pedido a la ciudadanía su opinión sobre la reforma fiscal. Nosotros estamos desilusionados porque el sistema político no ha dado ninguna alternativa a la reforma fiscal. Es más, sabemos  perfectamente que la reforma fiscal fue firmada por todos los ministros. Es decir, que dentro del propio Frente la discusión se dará ahora o después, pero la filosofía fue unánimemente acordada por todos. Es incorrecto que nadie cuestione tomar otro camino, hablar con Fulano o Mengano, hacer política.

 

El país acaba de reperfilar la deuda externa. Se aprovechó la enorme liquidez de dinero que existe en el mundo y cierta necesidad de colocarlo. El país se propagandeó correctamente, porque ha saneado su economía, recogió en bonos ese dinero y con eso pagó al FMI. Cambió la deuda que tenía con el Fondo y la extendió a largo plazo. Pero no se puede decir que se trata de un triunfo del Uruguay, sino que la deuda que teníamos se la transferimos a nuestros nietos. Lo hacemos porque no hay más remedio, pero se tiene que aplicar una política económica distinta en todo el mundo. Hay que pelearlo.

 

Hubo dos técnicos del FMI que fueron recibidos por el Consejo Honorario en pleno de la Caja Bancaria: una economista peruana y un economista mexicano. Nos dijeron que venían a buscar datos técnicos y que no iban a hablar de política. Pero la vida es más fuerte y a los cinco minutos ya estábamos hablando de política. A ellos les preocupaba que el Consejo Honorario de la caja, que cuenta con delegados patronales, hubiera enviado al Poder Ejecutivo un proyecto en que se planteaba la bancarización y el impuesto a las transacciones financieras. Y los delegados de las empresas, a pesar de acatar lo que les dicen las empresas, en su fuero íntimo, están de acuerdo con esta idea, si bien no lo pueden decir públicamente. Ellos son jubilados bancarios y van a defender a la caja. Y para defenderla no hay otro camino que el cambio del sistema impositivo.

 

El mexicano nos dijo que íbamos a salir con heridas, que íbamos a tener que bajar nuestras prestaciones. Nosotros somos conscientes de que puede haber problemas, pero necesitamos una ley que equilibre a la caja. En realidad, el problema no es solo de la caja; toda la seguridad social está quebrada. La economista dijo que Uruguay tenía un grave problema en ese sentido, y nosotros la cortamos y le dijimos que el mundo entero tiene este mismo problema. Porque la seguridad social se está viniendo abajo en todos lados. Y en una actitud que en principio nos sorprendió, esta mujer empezó a hablar de las situaciones de Francia, Alemania, España e Italia.

 

Si estos organismos multilaterales están recibiendo las presiones es el momento de que los gobiernos que van surgiendo a través del cambio en la sociedad, también presionen a la sociedad universal para que haya cambios sustanciales en la forma de distribuir el dinero a nivel mundial. Si nuestros abuelos lograron que a principios del siglo XX las empresas tuvieran un marco de aportes a la seguridad social, ¿por qué no lograr que a partir del capital financiero mundial haya sumas más gruesas destinadas a atender los problemas de seguridad social de todo el mundo, que son tan graves?

 

Nosotros recibimos la nota firmada por los compañeros de esta casa. Siempre hay un déficit en la comunicación entre Montevideo y el Interior, y no hay que rasgarse las vestiduras para ver quién es responsable. Siempre hay necesidad de diálogo, y por eso venimos a conversar con ustedes. Aebu está pasando por problemas muy complicados y en este momento están más movilizados los jubilados que los activos, que han sido muy golpeados. Y si los jubilados no entendemos qué está pasando con los activos, va a ser muy difícil que el sindicato pueda avanzar.

 

Lo cierto es que el sindicato tiene una lucha  muy importante, y que los desafíos son extremadamente graves. Si el país no se bancariza y la actividad bancaria no se recupera, es imposible pensar en que el sindicato bancario pueda mantener su fuerza y su unidad.

 

El BROU tiene 4000 millones de dólares colocados en el exterior, y no puede hacer otra cosa, porque los depósitos que hay en el país, como máximo son a 30 días. No hay plazo fijo a largo plazo. Entonces, colocan en el exterior, porque si hay una corrida tienen que responder a ella. Y la actividad económica del país no está pasando por los bancos.

 

Todos sabemos de la crisis que está pasando el BHU como resultado del robo brutal que sufrió. El BHU tiene que resurgir como un banco ligado a la construcción de vivienda. Fray Bentos se ha movido de manera impresionante a raíz de la construcción de las plantas de celulosa, y los valores inmobiliarios subieron tres veces. Pero no hay un préstamo del Estado, del BHU o del BROU para reciclar o para permitir que la gente lo aproveche. En otra época, el BHU y el BROU hubieran estado metidos ahí. Las cosechas más importantes del país, muchas de ellas de esta zona, no pasaron nunca por el BROU. Pasan por el “colchón bank” o por los inversionistas de otros lados. Y si nosotros no logramos volcar estas actividades al ámbito bancario, es imposible.

 

También hubo que hacer un estiramiento del seguro de paro y se bajó del 2,5% al 1,5% el aporte. El gobierno se ha comprometido a incorporar más trabajadores al BROU, al BCU y al BSE, y lo está haciendo. Pensamos que la bolsa de trabajo va a bajar considerablemente. Por otro lado, el BROU y el BSE han anunciado el ingreso de personal joven, algo muy importante. Hay idea de que Cofac salga efectivamente a través del Bandes y Riloman ha encontrado una veta a través de carteras del BROU, para lograr que 230 trabajadores, la mayoría jefas de familia, conserven su trabajo.

 

El del Nuevo Banco Comercial ha sido un trabajo muy intenso, porque el Estado no podía quedarse con el Banco Comercial por no contar con los capitales necesarios. El tratamiento que el BCU ha dado a esta compra ha sido prolijo y no hubo los desquicios que se dieron anteriormente en otras ventas de bancos.

 

Algunos bancos están en idas y venidas. En el caso del Banco do Brasil, la burocracia pudo más que el propio presidente de Brasil y el banco no se instalará en Uruguay. Hubo una maniobra interna terrible en este banco, en que se dilapidó una cantidad enorme de dinero. El gerente general, que fue responsable y que todavía está en su cargo, no autoriza la reapertura en Montevideo. Se habla de un banco mexicano también, así que hay posibilidades.

 

Pero el problema de fondo es que en este momento el gremio está pasando por dificultades grandes. El tema de la Caja Bancaria nunca ha sido abandonado por el Consejo Central y en cada una de las discusiones con el equipo económico de gobierno la discusión ha estado sobre la mesa.

 

Hay que tener claro que el gremio no puede salir de cualquier manera a la calle con el tema de la Caja Bancaria. Es un tema de alto riesgo. En el Consejo Honorario se discutió la forma de propagandear este tema. Nosotros no descartamos ninguna actividad y queríamos trasladar este mensaje a los compañeros a los efectos de seguir trabajando juntos y de ir incorporando los elementos necesarios para ese debate.

 

 

HÉBERT DÍAZ – Compañeros, voy ser muy breve porque el informe de Molinari ha sido muy completo. El gobierno se comprometió a ingresar un proyecto de ley para la Caja Bancaria este año. El plazo se fijó para noviembre, y a nosotros nos preocupa la situación porque los tiempos políticos del gobierno son distintos a nuestros tiempos. Tenemos una caja que se va desfinanciando y que en 2009 agotaría sus reservas.

 

Por otro lado, si este proyecto de ley comienza a tratarse en noviembre, no va a culminar este año. Hay que recordar que en marzo los aportes que estamos haciendo los jubilados y el 4,5% complementario que están haciendo los bancos, también cae. Así que el déficit de casi 4 millones va a pasar a ser mucho más grande. Después, la caída va a ser más rápida. No en 2009, sino antes. Todo eso nos preocupa.

 

Como decía, el gobierno formó una comisión que incluye al presidente de la caja, y contrató una consultoría con la Universidad de la República, que está trabajando. Pero nosotros estamos urgidos de que se instale ya mismo un ámbito de discusión entre la Caja Bancaria, el Poder Ejecutivo y el sindicato. Como el domingo es el 81 aniversario de la Caja Bancaria, la dirección del sindicato va a emitir un comunicado de prensa para emplazar al gobierno a constituir este ámbito. El aviso va a salir por televisión, radio y prensa escrita.

 

Nosotros estamos convocando a todos los jubilados y pensionistas a concurrir a la Caja Bancaria el lunes 15 a las 3 de la tarde. Le haremos entrega de un documento al presidente de al Caja Bancaria con motivo del aniversario de la caja pero también en su defensa y en respaldo de esta preocupación que comentaba recién. Incluso el Consejo Central está convocando a las representativas, a los sindicatos y a los compañeros del seguro de desempleo. También les pedimos a los compañeros del Interior que el lunes manden telegramas a la Caja Bancaria, en este sentido. La idea es empujar para que se cree este ámbito de discusión con el Poder Ejecutivo.

 

Se están haciendo un montón de actividades. La intendencia de ayer fue la séptima entrevistada y vamos a proseguir. Cada vez que nos reunimos con un intendente luego reunimos a todos los jubilados y hacemos este tipo de reuniones junto a los activos. Allí informamos sobre lo que está pasando en el sindicato. En Montevideo tenemos previsto hacer reuniones barriales, como todos los años, y también se hacen los plenarios mensuales. Con la revista, que le llega a todo el mundo, creo que el jubilado y el pensionista bancario están bastante informados sobre las actividades que estamos desarrollando en el sindicato y sobre la situación de la Caja Bancaria.

 

Nos ha invitado Ajupe, la otra asociación de jubilados que no pertenece al gremio bancario. Participamos en una mesa redonda en que también estuvo el diputado José Luis Blassina –integrante de la Comisión de Seguridad Social de la Cámara de Diputados– y el presidente de la Caja Bancaria, con motivo del 53 aniversario de esta institución. También intervino el doctor Washington Bado, integrante de Ajupe, que fue asesor y funcionario de la Caja Bancaria y conoce muy bien su funcionamiento.

 

El doctor Bado estuvo de acuerdo con los planteos de la Asociación de Bancarios, sobre todo, en el tema del impuesto a las transacciones financieras. Pero el lo ve solo para la Caja Bancaria y no para toda la sociedad, como lo vemos nosotros.

 

El sindicato tiene una comisión técnico-asesora, que además de la bancarización y de la reforma de la carta orgánica del BCU, está estudiando la reforma tributaria. Ya le han presentado un informe preliminar al Consejo Central sobre dos aspectos centrales. Se habla de hacer sugerencias al gobierno sobre ciertos aspectos del proyecto, referidos a los gastos de salud para los activos, a los aportes de los jubilados a la caja o los aportes de activos y pasivos al seguro de desempleo, de modo de que esas partidas sean deducidas del IRPF.

 

Además, están los planteos generales, como mencionaba el compañero Molinari. Es decir, queremos sugerir al gobierno que se incluya el impuesto a las transacciones financieras y la bancarización. Y que además, que el impuesto recaiga en toda las instituciones financieras y no solo en los bancos ya instalados sino en las empresas que actualmente están por fuera de la Caja Bancaria. El sindicato quiere hacer llegar su visión sobre la reforma tributaria a la opinión pública, y creo que en pocos días va a salir un documento en ese sentido.

 

Hace pocos días conmemoramos el 1 de Mayo en actos que fueron muy buenos tanto en Montevideo como en el Interior. El centro de los actos fue el empleo y el Uruguay productivo. También se conmemoraron los 64 años de la Asociación de Bancarios, el sindicato único de los bancarios y nuestra garantía para lograr éxitos en esta empresa que es la defensa de nuestra Caja Bancaria. Por eso estamos más firmes que nunca. Gracias.

 

 

 

Sección de preguntas de los participantes: (quedó grabada solo una)

 

PARTICIPANTE – En primer lugar, agradezco la presencia de ustedes. ¿Qué dice el gobierno respecto a las Afap? Parece que en una de las reuniones el economista Mario Bergara había dicho que la patronal había aconsejado que los privados fueran a la Afap y los oficiales al BPS…

 

JM – La patronal presentó un proyecto. Julio De Brun es el gerente de la Asociación de Bancos Privados. La vieja Asociación de Bancos se disolvió, y algunos bancos privados formaron otra asociación. Es algo que a mí me parece poco ético, por decirlo diplomáticamente. Quien debía controlar a los bancos privados y al BCU pasó a ser el gerente de los bancos privados, en una actitud incalificable… Parece que a él no le pesa haber estado implicado en la crisis de 2002 y ahora estar de operador, de gerente de la Asociación de Bancos Privados. Creo que en los bancos privados los jerarcas  en su inmensa mayoría son funcionarios que rotan en distintos países y son gerentes de tercera o de cuarta a nivel mundial en lo que hace a la organización de los bancos. Si viéramos los sueldos reales de esos gerentes, probablemente no bajen de 10.000, 20.000 o 30.000 dólares, y ellos aportan a la Caja Bancaria por lo que está estipulado en el convenio y porque no tienen más remedio. Pero son gente que hoy está acá, mañana en Japón, después en Paris.

 

Pero ahora tienen seguros particulares. Seguros de salud, seguros para la enseñanza de su familia, viviendas pagadas por las instituciones. Tienen un personal para manejar sus negocios multinacionales acorde con lo que son las grandes ganancias de los organismos multinacionales. Esta gente, viendo el giro que tomaba la Caja Bancaria comisionó a dos destacados técnicos para que se hiciera un estudio y poder elevarlo al gobierno. Ese estudio fue elaborado por Rodolfo Saldain, presidente del BPS cuando se instalaron las Afap, e incluso ha reconocido en algunas conversaciones el fracaso de las Afap. Pero la técnica con que se elaboró el proyecto para la Asociación de Bancos es la misma con la que se elaboró el proyecto de las Afap.

 

Junto a otro contador muy especializado, hicieron este trabajo, que en síntesis, tiene la siguiente idea: los bancos privados –excepto el Banco Comercial, porque no había seguridad sobre lo que pasaría con este banco– establecen su jubilación. Van a tener funcionarios a los cuales van a cubrir con lo que podría quedar de la Caja Bancaria según su idea, y de todo lo demás, se encarga el Estado. Ellos no se refieren a la forma en que el Estado debe encargarse, y solo dicen que el Estado tiene que poner plata. Dicen que para equilibrar las cosas habría que bajar todas las jubilaciones actuales un 20%. Ese es el planteo de la Asociación de Bancos.

 

Por cada trabajador la patronal bancaria aporta a la Caja Bancaria un 30,25%, y no hay ninguna actividad del país con esos aportes. La mayoría ni siquiera aporta. Y nosotros, los trabajadores, estamos casi en un 20%, contando el seguro de paro. Todos son aportes altos, y ellos no lo cuestionan, algo que es positivo.

 

También hay una explicación política, que tenemos que saber. Generalmente, en las administraciones anteriores los cargos jerárquicos de los bancos del Estado fueron engordados. Hay un peso administrativo superior al de los bancos privados, pero no en las remuneraciones, porque como decíamos antes, hablábamos de 10.000, 20.000 o 30.000 dólares. Ellos prefieren pagar un aporte alto por trabajador pero no por actividad financiera. La razón es muy sencilla: la tecnología va sustituyendo al trabajador, y yo puedo pagar un aporte alto de seguridad social por un grupo de trabajadores pero mañana no los voy a precisar más. Efectivamente, el negocio financiero maneja una alta tecnología, que ellos están en condiciones de usar permanentemente. Así que, ante el gobierno que va en camino a buscar una reforma para la Caja Bancaria y en camino a la reforma fiscal, ellos plantearon su posición.

 

La patronal privada no aceptaba a los compañeros de la bolsa de trabajo y se ha ido banco por banco y cada uno ha ido aceptando las reglas de juego. Ellos saben que Aebu tiene peso en la sociedad y en el gobierno.

 

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