Sábado 14 de enero de 2006

 

Entrevista a JORGE MOLINARI, integrante del CDA (Consejo Directivo Autónomo de Jubilados y Pensionistas de Aebu).

 

MANUEL MÉNDEZ – Hay dos informes para comentar. Uno elaborado por José Luis Pratt y otro que aun es prácticamente desconocido, realizado por el ex director del BPS, Rodolfo Saldain. El elemento central a considerar serían los aportes de los bancos, pero este no sería el único elemento en la búsqueda de soluciones para el déficit de la Caja Bancaria.

 

JORGE MOLINARI – El tema de la caja viene tomando cada día mayor trascendencia, en la medida en que el tema de los bancos y de la seguridad social y la reforma fiscal empiezan a cobrar más permanencia sobre la mesa de trabajo de los distintos sectores. Nosotros hemos tenido alguna noticia periodística sobre el informe del doctor Rodolfo Saldain, quien fuera presidente del BPS y estuviera muy relacionado con la reforma provisional que instauró las AFAP. Pensamos que en esta oportunidad el doctor Saldain no estaría reiterando los conceptos que manejaba en la reforma provisional que instauró las AFAP. No conocemos ninguna autocrítica pública del doctor Saldain pero sabemos que en algunos ámbitos privados él ha admitido el estruendoso fracaso del sistema de las AFAP.

 

Se trata de una persona que conoce mucho del tema y tiene muy buen nivel, independientemente de que compartamos o no su concepción. El doctor Saldain ha hecho un informe para los bancos, que hasta el día de hoy no conocemos y nos consta que tampoco lo conoce el gobierno, porque el presidente de la caja, el compañero Leomar Pastorino, lo ha reclamado en diversas oportunidades. A la prensa ha trascendido que hay una especie de disgregación entre lo que serían los aportes de la patronal y el aporte del Estado. Es un tema complejo, porque nosotros entendemos que el aporte del Estado a las instituciones financieras ha sido monstruoso en Uruguay. No a la previsión social sino a todo el sistema en sí.

 

Una de las cosas que se está exigiendo en estos momentos es transparencia. Y en ese sentido, el gobierno ha sido muy cuidadoso en cuanto a la venta del Banco Comercial. La transparencia es una cualidad que este gobierno puede exhibir como una credencial y como un elemento a su favor en su gestión. De todos modos, para nosotros sigue siendo una incógnita saber cuál es la opinión que tienen sobre la manera de financiar el sistema de seguridad social que estaría planteado en este documento.

 

Lo que sí ha tomado estado público es un esfuerzo realizado por el presidente de la caja, que contó con el respaldo de un ex gerente de la caja, el compañero José Luis Pratt. El compañero Pastorino le pidió que hiciera un estudio sobre cómo habían sido los aportes por el sistema del 0,5 por mil, el 5 por 10.000, en el proceso de fundación de la caja. Yo me manejaba con un informe que decía que no se había aplicado el impuesto, y no es correcto, porque se aplicó hasta 1946.

 

En el inicio la caja tomaba como elemento de aportación un impuesto sobre los depósitos y sobre transacciones financieras, particularmente en lo que respecta a préstamos, BHU, seguros del BSE y la actividad que desarrollaba el BROU.

 

En todo ese proceso de fundación de la caja hay que tener en cuenta que la banca privada era una banca nacional y pequeña, y que no tenía el peso en el aparato económico del país que luego tuvo con el correr de los años. Ese trabajo de José Luis Pratt será publicado en la revista del CDA que está lista para ser distribuida. Nosotros recomendamos a los compañeros que lo lean atentamente, porque es una experiencia formidable desde el punto de vista histórico. Ese impuesto empezó a recaudarse, pero hay que tener en cuenta la realidad del país en ese momento: había menos de mil bancarios. Cuando el impuesto fue modificado por una ley y se dejó de hacer ese tipo de recaudación, había 7000 bancarios. El país ya comenzaba a cambiar.

 

En ese informe se señala que la resistencia no provino de la banca privada en aquel momento, sino de los bancos del Estado, que tenían alguna dificultad en su contabilización. Parecería ser que los problemas contables de los bancos no son de ahora. Por ejemplo, los del BHU, que todavía no sabe ni quiénes son sus deudores. Eso es producto de administraciones espantosas, de directorios a cuál peor. En ese momento, el BSE y el BHU prefirieron que la recaudación del aporte para la seguridad social de los bancarios en la Caja Bancaria se hiciera a través de un descuento establecido sobre el presupuesto de sueldos, y empezaron a dejar de lado el control de la actividad financiera como un elemento de aportación. Por supuesto que en comparación, entre los medios técnicos que en ese momento existían y los que existen hoy, hay una distancia sideral.

 

En ese sentido, es muy importante verlo, porque cuando hoy se vuelve a reanalizar el tema de la caja y se toma como un problema de la Caja Bancaria, nosotros insistimos en la reimplantación de ese impuesto. Pero no hacemos centro de la reimplantación de ese impuesto para la Caja Bancaria exclusivamente. Decimos que la seguridad social como tal, está en quiebra. El BPS tiene un ingreso superior al 50%, además de sus aportes, que lo pagamos todos. Cuando uno paga 1000 pesos de supermercado, está dejando 250 para el Estado. De esos 250, más del 40% van al BPS. Entonces, las características del déficit hacen que no nos demos cuenta de cuándo aportamos y de cuándo pagamos impuestos. Pero hay que tenerlo en cuenta, porque lo que está en quiebra es el sistema de seguridad social. Y no solo en Uruguay, sino que en todo el mundo, porque el sistema empresarial mundial ha cambiado. Es decir, la relación empresario-economía nacional, se quebró a partir de la década del 50. Hoy en el mundo se desarrollan las multinacionales.

 

Entonces, en función de esa nueva realidad existen nuevos fenómenos, que son las grandes concentraciones financieras y los paraísos fiscales. Cuando se va a un estudio de la reforma fiscal nosotros aportamos una iniciativa. Hoy la tecnología permite establecer un sistema fiscal más justo. En ese sistema fiscal nosotros incluimos el tema de la Caja Bancaria y de la previsión social. El gobierno nos puede llegar a decir que todavía no es tiempo de hacer esto, y puede tener paliativos por cierto período. 

 

Pero nuestros elementos son mucho más profundos desde el punto de vista político e ideológico, más a largo plazo. Necesariamente se tiene que mirar a largo plazo porque la humanidad cambió, y cambiaron las relaciones sociales y empresariales. Las formas de desarrollo han cambiado en cada país. Y en ese sentido, recién comentábamos la nota de Últimas Noticias del sábado, sobre el informe del compañero Pratt, donde además dicen que el informe completo está en la revista del CDA. Y de paso nos hacen propaganda. Si bien no necesitamos tanta propaganda, es bueno que se haga. Se hace este comentario sobre cómo encaramos los bancarios este tema de la Caja Bancaria y se hace alusión a unas declaraciones del compañero Juan José Ramos que son muy importantes.

 

El compañero Ramos dice que tenemos para ofrecerle al país la bancarización, y que tenemos también la Caja Bancaria para ofrecer, para servir a los intereses del país. En cuanto se reordene el sistema impositivo podríamos actuar no como policía fiscal sino con todos los elementos técnicos disponibles, que se aplican también en Uruguay. Muchas veces hemos hablado de cómo se juega y se timbea en función de todos los adelantos científicos que se hacen. Hoy en cualquier lugar del país se puede pagar una cuenta de luz o de agua. Y todos esos adelantos científicos se pueden aplicar para una reorganización empresarial, cuyo centro sería el sistema financiero, como lo es en el mundo entero. Y cada minuto que pasa, la concentración financiera y la especulación mundial aumentan, y las posibilidades de una gran crisis también.

 

Como dice el compañero Pepe D´Elía: “No se olviden de que el capitalismo siempre genera crisis, y para esas crisis hay que prepararse.” Efectivamente. Hoy, esta punta, que es la crisis de la seguridad social, nos marca un plazo perentorio para la caja. La caja se nos cae, y en ese panorama no hay que perder de vista que el país debe prepararse para resolver los problemas de su gente y para incidir positivamente en el mundo en momentos en que se anuncian gruesos nubarrones y posibilidades reales de problemas graves para las economías mundiales. A estos problemas hay que atenderlos y darles salidas, porque las salidas existen, como lo estamos demostrando nosotros en un pequeño caso para el mundo, pero grande para nosotros, como es la Caja Bancaria.

 

MM – Esta concentración cada vez mayor de capital, con una creciente capacidad de especular, en vez de ser productivo. Si no se rompe ese circuito, no hay salida.

 

JM – Claro. Además, la capacidad actual de avance técnico y científico está a disposición de los grandes centros financieros. Como ha dicho el ingeniero Juan Grompone, el avance científico inmediatamente se puede poner en marcha, en segundos. Hoy las grandes empresas no trabajan para stock porque si se producen grandes cantidades, inmediatamente ese producto queda obsoleto, porque el avance científico se aplica inmediatamente. Ese fenómeno es producto de la concentración de capital, que también sirve para grandes especulaciones y grandes vicios y canalladas que se cometen contra los pueblos, entre ellos la del GATT.

 

MM – De todas maneras una comisión multidisciplinaria viene trabajando en la reforma de la Caja Bancaria, una prioridad del gobierno para 2006. Esperemos que sus problemas queden resueltos en el correr de este año.

 

JM – Esa es nuestra aspiración, pero todavía el tema se está tratando a nivel político. El presidente de la caja, como delegado del Poder Ejecutivo, está participando en la comisión. El gobierno ha dispuesto que dos institutos, la Universidad de la República y Cinve (Centro de Investigaciones Económicas), se encarguen de hacer un informe sobre el estado de la caja. Es fácil hacerlo porque los datos de la caja son transparentes y no falta absolutamente nada. Nosotros aspiramos a que haya una comisión multidisciplinaria.

 

El gobierno ha hecho una cosa muy positiva: poner con mucha anticipación la discusión sobre la reforma fiscal. Acá no existen peros para decir que no se pudo o no se tuvo tiempo. Cada uno tiene que decir su idea. El Ministerio de Economía y Finanzas ha hecho un trabajo discutible desde el punto de vista ideológico. Y la sorpresa es que las alternativas no aparecen. Los partidos no se pronuncian sobre este aspecto. Hablan sobre el tratado, sobre Haití, pero este problema que es vital para la gente sigue sin pronunciamiento. Incluso no lo hay desde los sectores que forman parte del gobierno, y en este aspecto hay que darle la derecha al gobierno en el sentido de que ha hecho muy bien en proponer esta discusión en tiempo y forma. Nosotros estamos con todas las pilas cargadas para poder intervenir con fuerza en esa discusión, que no significa ponerle plazo al gobierno, sino pautar formas de un cambio que inexorablemente se necesita aquí y en el resto del mundo. 

 

 

 

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