Jueves 24 de junio

   

CAMACUA Y RECONQUISTA.- Audición de AEBU a las 10 horas en CX 30 - Radio Nacional.-

 

CAJA BANCARIA

Preocupa postergación de la reforma para el próximo ejercicio de gobierno 

 

Entrevista a JORGE MOLINARI, integrante del Consejo Directivo Autónomo (CDA) de Jubilados y Pensionistas de Aebu.

 

MANUEL MÉNDEZ – Hoy tenemos pensado informarles sobre la realidad de la Caja Bancaria. Hace pocos días, el presidente Jorge Batlle hizo una clara alusión a Aebu y a los conflictos mantenidos con el BCU por el sindicato, diciendo que debería cumplir con sus deberes laborales. Los dirigentes de Aebu –en particular, Juan José Ramos– respondieron oportunamente, pero se hizo una alusión concreta a la Caja Bancaria, indicando que se debe trabajar en los problemas de la institución, que deberían quedar resueltos para el año que viene, en la próxima administración. ¿Se analizaron estas declaraciones de Jorge Batlle en el CDA?

 

JORGE MOLINARI – Sí, nosotros venimos analizando permanentemente, el tema en distintos niveles: en el Consejo Directivo Autónomo de Jubilados y Pensionistas, en los plenarios y en la revista, el instrumento que más llega a nuestros afiliados. Lo estamos analizando lunes a lunes en una reunión de coordinación donde participan delegados del Consejo Central y de la delegación a la Caja Bancaria, el CDA de jubilados y de funcionarios de la caja. En principio, no nos sorprenden estas declaraciones del presidente de la República, porque estaban dentro de lo previsible. Es decir, hay una realidad, y es que el gobierno no tiene respuesta para los graves problemas de la seguridad social en el país. Ese es el fondo del asunto. Porque hay un problema coyuntural muy puntual en que el sindicato ha tenido una actitud muy firme y democrática de vinculación con toda la sociedad, como es el tema de las carteras, y ha habido un encontronazo con las políticas aplicadas por algunos jerarcas del Poder Ejecutivo, o por un sector muy poderoso que está aplicando un sistema profundamente antidemocrático para resolver el tema de las carteras, que son prácticamente 30 000 empresas.

 

MM – Que implican 2 200 millones de dólares...

 

JM – Sí. Ellos hablan de resolverlo a la forma de los mandos militares, es decir, liquidando, y no se discute más. Además, hablan de poner todo en manos de agentes privados, absolutamente ajenos a los intereses nacionales, para liquidar esas 30 000 cuentas, empresas, vinculaciones del Estado donde hay de todo. Pero cuando hablamos de la Caja Bancaria y vemos las expresiones del Poder Ejecutivo –quien dice que el número de pasivos supera ya el número de activos– hay que decir que desde 2001, por unanimidad del Consejo Directivo, la Caja Bancaria elevó un proyecto. En ese momento la caja estaba presidida por el señor Yamandú D'Elía. Entonces, asumiendo la responsabilidad administrativa que tienen todos los organismos que administran bien lo que es del colectivo, la caja elevó un proyecto. Allí hay un elemento fundamental que son los nuevos aportantes. Lo que el presidente de la República no dice es que hay una gran evasión de la actividad financiera que está por fuera de la Caja Bancaria. Es decir que no hay absolutamente ningún tipo de control. Se podrá decir que si el BCU ni siquiera controló a los bancos que le correspondía controlar, menos va a controlar esto. Pero el Estado no puede darse el lujo de no controlar la actividad financiera.

 

En pocas palabras, si hoy tuviéramos todos los aportantes correspondientes a la actividad financiera, los activos seguirían siendo muy superiores al número de pasivos.

 

Pero no somos ingenuos, y sabemos que la revolución tecnológica que está avanzando en el mundo va eliminando puestos de trabajo, progresivamente. Y esa relación se vuelve negativa, pero para toda la sociedad. Porque en este momento el 57 % del presupuesto general de la previsión social, que se da a través del BPS, se toma de Rentas Generales, no de los aportes reales, concretos, empresariales o de los trabajadores.

 

Está el aporte de la sociedad, que también viene de sectores que nunca se van a jubilar, como el caso del pago del IVA, algo absurdo pero que sigue siendo el impuesto fundamental del país. Tanto, que más de la mitad de la recaudación del Estado viene por vía del IVA. Pero además, el 40 % de la recaudación del Estado por impuestos va a la seguridad social.

 

Pero la Caja Bancaria nunca participa de eso, porque pertenece a una actividad que hace las grandes ganancias del país. Y en el proyecto de la Caja Bancaria nosotros también estamos planteando un impuesto a las transacciones financieras, que no decimos que no pueda dirigirse al conjunto de la sociedad, pero que significa un cambio en la mentalidad aplicada en estos países en función del programa de los grandes centros y organismos financieros internacionales. Entonces es cuando el Poder Ejecutivo nos dice a quienes estamos afiliados a Aebu y también a los jubilados bancarios en general –en un tono amenazante que nosotros creemos que no es correcto–: «Miren que la caja se viene abajo». Pero no está diciendo «mi solución es esta», sino «que se arregle el que viene». Y nosotros hemos asumido ese desafío.

 

Cuando la Asociación de Bancarios propone salidas, soluciones, y esas soluciones y salidas son llevadas adelante por otros sectores de la sociedad, hay que ser conscientes de que en 2001, cuando se aprueba el proyecto de la Caja Bancaria, se aprueba porque los delegados patronales de ese momento y los de los bancos estatales son jubilados bancarios.

 

MM – Conocen la realidad y saben.

 

JM – Claro, y proponen medidas.

 

MM – Esa iniciativa contó con el apoyo de D'Elía que luego fue destituido.

 

JM – Exactamente. Incluso, fue destituido por haber votado los impuestos, en el proyecto. Pero nunca se nos contestó efectivamente. Pero tampoco somos ingenuos en cuanto a saber que las presiones se han ejercido por todos lados y que efectivamente dentro del gobierno hay funcionarios que se han preocupado por este tema. Nosotros no podemos desconocer la actitud del ministro de Trabajo, ni del senador Alejandro Atchugarry o del subsecretario de la presidencia, Leonardo Costa. Ellos se han movido por este tema. En nuestro caso, las salidas son muy concretas: tomamos tal o cual camino. Pero somos absolutamente conscientes de que si esas salidas no tienen un entorno social global de asistencia en cuanto a la seguridad social, el tema viene en caída.

 

MM – Hace poco salía un informe que hablaba de que el 40 % de los trabajadores en actividad están en negro, una cifra altísima. Y a la vez, el gobierno ha ido eliminando los aportes patronales a la seguridad social, de modo que se ha ido formando un cóctel realmente explosivo.

 

JM – Sí, pero también hemos escuchado en algunas de las intervenciones de la campaña electoral repetir algunas cosas sin ningún fundamento y sin ningún tipo de asidero, desde el punto de vista teórico. Algún candidato dijo que el crédito bancario era caro porque los funcionarios bancarios costaban mucho. Y el crédito más caro es el que se está dando en la boca de los supermercados, a través de los cajeros. ¿Se habrá preguntado ese candidato cuánto gana ese cajero de supermercado y si ese sueldo está influyendo para que el crédito que se da ahí sea más caro incluso que el que se da en los bancos? O el que se está dando en las cooperativas fantasmas estas que hay, que están especulando con la necesidad de la gente y cobrando altos intereses.

 

MM – Y que nadie controla…

 

JM – Que nadie controla, como decíamos al hablar de la organización de la actividad financiera por fuera de la Caja Bancaria. Entonces, hay una realidad, y hay que abordarla. Como sindicato, nosotros siempre hemos estado en la línea de proponer soluciones, tanto en el proyecto de 2001 como en este proyecto de fideicomiso llevado adelante por las gremiales, que evidentemente es un hito en la vida del país. Porque una vez más, desde el punto de vista democrático y con la gente, se dan salidas y soluciones para problemas que son muy graves, pero además, no son solamente nacionales. Porque la seguridad social es un tema que preocupa en Argentina, en Brasil, en Chile, en el mundo.

 

Acabo de leer una noticia que para mí es muy importante: el gobierno belga, a través de sus tres poderes, acaba de aprobar el impuesto a las transacciones financieras, pero no aplicado a Bélgica sino planteando la aplicación de este impuesto a los gobiernos de la eurozona. Y de eso aquí no se habla; es tabú. Debemos ver sobre quién deben caer los impuestos cuando discutimos el porcentaje del IVA, que es realmente atentatorio contra la gente, dirigido contra el pueblo, como filosofía impositiva. Contra eso que ahora se ha dado en llamar populismo radical, es decir, la exigencia de la gente a tener derechos, a una vida digna a través de su vida, de la enseñanza, la educación, la vivienda, a tener elementos para poder formar su familia, para poder formar el desarrollo social. Es algo que en el Uruguay de principios del siglo XX parecía que era una norma y un orgullo del país. Porque el otro día decíamos, en una reunión de jubilados en Costa Azul con bancarios y compañeros del BPS, que había que tener en cuenta que cuando se fundó la Caja Bancaria en 1925 nosotros éramos una isla, porque no teníamos previsión social. El resto de la sociedad tenía previsión social. Y hoy, es exactamente al revés, y eso no nos alegra, sino que, efectivamente, estamos en el camino de buscar soluciones.

 

Y en cierta medida, lo que está haciendo Aebu es un llamado a la reflexión al propio presidente de la República para que, como dicen los muchachos, «se ponga las pilas» y empiece a sintonizar por dónde viene el progreso en esta etapa de la historia.

 

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