EL CENTRO DE LA REFORMA

Aportes tripartitos deberán sostener a Caja Bancaria

 

11 de octubre de 2005.-

Entrevista a JORGE MOLINARI, integrante del CDA (Consejo Directivo Autónomo) de Jubilados y Pensionistas de Aebu y delegado ante la Caja Bancaria.

 

MANUEL MÉNDEZ - Hoy nos gustaría informarles algunos detalles sobre la realidad de la Caja Bancaria, más allá de que su situación general es bien conocida. Una delegación de Aebu tuvo un encuentro con el ministro de Economía, Danilo Astori, quien se comprometió a comenzar a discutir el tema de la Caja Bancaria, un tema candente para el sindicato y para toda la sociedad uruguaya. ¿Cómo han tomado esta respuesta de Astori?

 

JORGE MOLINARI - Sin duda que con cierto optimismo, porque efectivamente hay una preocupación compartida con el equipo de gobierno y con el Ministerio de Economía. Nosotros damos una versión muy completa de esas conversaciones a través de la revista del CDA de jubilados y pensionistas de Aebu, en un artículo donde el presidente del sindicato, el compañero Gustavo Pérez, da una información pormenorizada de cada uno de los aspectos analizados con el ministro y su equipo. Nosotros valoramos mucho esta iniciativa.En lo que respecta a la Caja Bancaria, evidentemente, la dificultad más importante es que los tiempos políticos en los cuales se maneja el equipo de gobierno pueden parecer distintos a los nuestros. Evidentemente, nosotros venimos de otras urgencias, como la crisis de 2002, y hay que recordar que el proyecto de reforma de la carta orgánica de la Caja Bancaria fue aprobado por el Consejo Honorario y elevado al Poder Ejecutivo en diciembre de 2001. El contenido general de ese proyecto sufrió un gran sacudón en la crisis bancaria de 2002, pero no sus aspectos esenciales.A partir de la crisis se hizo aun más urgente tratar los problemas allí planteados e ir más a fondo en algunas medidas. Desde diciembre de 2001, pasando por la crisis bancaria hasta el cambio de gobierno, prácticamente no hubo señales de parte del Poder Ejecutivo. En ese período solo estuvo funcionando una comisión muy importante que instaló el entonces ministro de Economía Alejandro Atchugarry, con la participación de cuatro senadores de los cuatro sectores que a través de su representación integraban el Senado de la República. Cabe recordar que ese equipo de trabajo estuvo integrado por los legisladores Edgardo Carvalho, Ruben Correa Freitas, Francisco Gallinal y José Korzeniak.Ese equipo llegó a conclusiones muy importantes, porque revalorizó el proyecto de 2001 y vio que era una base válida de discusión. Avanzado algunos días el mes de octubre, todavía no hemos tenido un análisis directo del proyecto. Por eso, esta actitud del Ministerio de Economía, luego de presentado el presupuesto general de la nación, implica una señal muy importante. Desde nuestro punto de vista, confiamos en que se va a preparar un ámbito donde analizar profundamente el tema. Pero insisto en que hay una gran preocupación, porque los tiempos políticos del gobierno son diferentes a los nuestros. Nosotros tenemos urgencia porque el déficit mensual de la caja es de tres millones de dólares, que va afectando directamente su economía y hace que sea una señal a término. El gobierno ha señalado, al igual que los documentos elevados a los organismos financieros internacionales, que la situación de la caja sería analizada en el segundo semestre de 2006. Pero nosotros pretendemos comenzar ya con el análisis por las dificultades mencionadas.Aebu viene negociando un paquete muy importante de problemas, cuyo centro fundamental es el trabajo. Nosotros sabemos que sin bancarios no hay Caja Bancaria -esto tiene que quedar absolutamente claro- y ahí surge uno de los aspectos contenidos en el proyecto de 2001, que tiene una importancia muy grande: la bancarización, que no solo implica que pensemos en el trabajo para nuestros compañeros. Significa una transformación económica del país, y volver a los conceptos que predominaron en otras circunstancias históricas, a principios del siglo XX, cuando prácticamente toda la actividad económica del país pasaba por los bancos principales de la época: el BROU, el BHU, el BSE. Toda la actividad económica estaba regulada y no había informalismo. No aportar a la seguridad social implicaba ser marcado por la sociedad. Todo el mundo aportaba y buscaba no eludir aportes a la seguridad social.Hoy encontramos un panorama diametralmente opuesto, con una sociedad desbancarizada, donde todo pasa por fuera de los bancos y la actividad bancaria es mínima. Hay una actividad financiera febril, pero por fuera de los bancos, de manera informal y nociva para la sociedad. Ahí es que empiezan a acortarse las diferencias entre los tiempos políticos del Poder Ejecutivo y el Ministerio de Economía y los tiempos nuestros. Porque cuando se empieza a discutir a fondo un sistema fiscal y un sistema impositivo, entre los primeros puntos a discutir está la bancarización y la necesidad de terminar con el informalismo y lograr que el sistema fiscal sea justo y tenga determinados parámetros de justicia.Sabemos que la justicia fiscal solo se va a lograr en el momento en que se analice a nivel internacional, porque hoy se da una constante salida de capitales hacia el exterior, producto del predominio de los organismos multinacionales en el mundo. En ese momento se van a empezar a discutir y a profundizar esos temas. El gobierno ha dicho que tendría la reforma fiscal pronta para el 15 de febrero, así que tenemos que pensar que hasta esa fecha nosotros tendremos una actividad muy importante. Porque hay conceptos que se deben defender desde el momento en que la sociedad uruguaya se ha acostumbrado a funcionar sin bancos. Eso es tremendamente nocivo, y hoy, hablar de bancos significa algo muy caro, cuando lo que es muy caro es la desbancarización y tener al sistema financiero funcionando con instrumentos que no son bancos, con actividades financieras muy nocivas para la sociedad, onerosas, que golpean la organización estable y democrática de la sociedad.

 

MM - Usted hablaba de bancarización y de unir el tema financiero con la reforma tributaria, pero tampoco alcanza como solución contar únicamente con los aportes de patrones y obreros.

 

JM - El problema es que la revolución técnico-científica ha traído un desarrollo tan impresionante de los instrumentos financieros, y una concentración tan grande de la riqueza, que para poder hablar de una seguridad social con cierta estabilidad y cierta fuerza, hay que hablar no del aporte patronal y obrero sino de un aporte tripartito. Esto implica recurrir a formas impositivas, que significa dejar para la sociedad lo que hoy se está concentrando mundialmente a nivel de los grandes círculos financieros.En otra época la humanidad hizo una transformación formidable, que fue la respuesta a la Revolución Industrial. Ahí nació la seguridad social como una protección para los enfrentamientos sociales, pero actualmente se está originando una gran contraposición entre los sectores que van quedando fuera de la formalidad y de la concentración de capitales, a través de los instrumentos financieros formales e informales. Hoy, los paraísos fiscales y la concentración financiera son elementos esenciales de la gran especulación, algo que hace que el mundo pueda asistir en cualquier momento a una crisis muy grande. Hoy hay una gran inestabilidad monetaria, y se ha dicho que los valores inmobiliarios están en una crisis tremenda incluso en Estados Unidos.Hoy ningún economista puede decir cuál es el valor de determinado artículo como lana, cuero, leche, arroz, o un coche cero kilómetro. Nadie puede dar un valor concreto para estos artículos porque hay una danza de valores producto de este sistema especulativo. En ese terreno, habría que pensar en la necesidad de una tercera pata en la seguridad social. En el proyecto de 2001 nosotros planteamos este tema como una iniciativa que podía servir a nuestros intereses en la Caja Bancaria. Pero no estamos cerrados a que ese instrumento sirva para atender problemas generales de la sociedad. Somos muy optimistas en que este camino se ha comenzado a discutir intensamente en muchos países, y las experiencias están demostrando que necesariamente habrá que empezar a andar en ese tema.

 

MM - Evidentemente, hay que poner el sistema financiero de cara a un país productivo, pero las autoridades económicas han reconocido que sin crédito no hay trabajo para los bancarios ni para los bancos. ¿Cómo se sale de ese círculo vicioso y se incentiva el crédito interno?

 

JM - Si medimos la concentración de capital que existe en este momento en el mundo, son cifras que asustan. Decidir sobre el lugar dónde invertir y cómo hacerlo es muy difícil sin una discusión profunda de los organismos internacionales. El gran problema que están discutiendo distintas cámaras industriales en relación al valor del dólar implica que en cualquier momento puede llegarse a una rentabilidad negativa. Y ¿cómo se obtiene rentabilidad en un país productivo si no hay acuerdos internacionales organizados y no hay líneas de producción a nivel internacional? Este tema no se resuelve exclusivamente a nivel de un país o de una zona del mundo; es un tema a analizar en el contexto de toda la humanidad. Porque si nosotros no resolvemos el tema del crédito y la puesta en marcha del sistema bancario, junto con un sistema fiscal acorde, nuestro espejo es África, porque vamos hacia una africanización del proceso económico, en la medida en que los organismos internacionales no sean conscientes del daño que se está haciendo. Creo que ya hay un nivel más amplio de conciencia y el Poder Ejecutivo y el Ministerio de Economía han señalado que algunos de esos temas empiezan a ser analizados en el FMI. Nosotros creemos que el movimiento sindical, el PIT-CNT, tiene necesidad de intervenir en estos temas. Parecería extraño decir que el movimiento obrero tiene que intervenir en los créditos pero evidentemente debe discutir con los organismos internacionales porque no hay posibilidad real de inversión o créditos si no se abren líneas de producción con colocación a nivel del mundo.La pelea por los mercados es hoy tan furibunda que va determinando un cierre, que inexorablemente lleva a una crisis muy grande. En esto entran a competir todos los factores, como el ingreso de la producción china a los mercados. El otro día leía en un semanario las declaraciones del ministro José Mujica sobre el problema de que él había sido vencido por las ideas de Harvard, que en el caso de Mujica consistían en que no había podido impedir la entrada de determinado producto.Debe haber acuerdos internacionales que permitan defender el nivel de vida del trabajador, y las inversiones y los créditos en función de las necesidades productivas de los países, y no en función de la actividad especulativa. Hoy, lo más fundamental de la actividad económica, en un 90%, es actividad especulativa. Es una burbuja que corre el riesgo de reventar en cualquier momento.