DE   CHERNOBIL   A    NUEVA  ORLEANS

 

De la caída del “socialismo real” a la caída del “capitalismo real”

 

Son como dos caras de una misma historia, Chernobil mostraba con toda su crudeza la imprevisión, el burocratismo, la falta de responsabilidad, la falta de planes para salir de situaciones embarazosas.- ¿Porqué se llegó a eso?, hay una razón económica nos dice el Ing. Juan Grompone en la Danza de Shiva, al analizar la caída del socialismo real, pero también se expresa en una razón política, no hay interés privado en defender lo que es de todos, el Estado cubre la ineficiencia, en todo aquello que no involucra directamente con la guerra fría.- Y eso se paga.- Como aquí en Uruguay donde no había socialismo real pero había batllismo real, y donde los entes del Estado engordaban el clientelismo político más crudo e irresponsable.-

Y tal vez el último refugio del estatismo responsable sea Cuba, con sus menguados recursos, con la atención humana, con sus médicos, con su enseñanza, pero dependiendo frente al bloqueo de un sistema económico mundial que trata de reducir su ejemplo a los limites estrechos del estado cubano, y donde su sistema político esta anclado a una respuesta militar permanente. Pero aún así Cuba demuestra que la planificación social es superior a la planificación privada.- Lo han demostrado los últimos huracanes.-

Nueva Orleans  es una clarinada imponente, que resuena en la sociedad americana, dejando al desnudo todo lo que es capitalismo en esta etapa de la historia.   Los intereses nacionales están supeditados a los intereses de las multinacionales, que son las que determinan la composición de los elencos gubernamentales.-  No hay presupuesto para las necesidades de la gente, y la gente se muere de imprevisión, de hambre, de pobreza, aún en el estado más poderoso de la tierra.-

Es la muerte del capitalismo real a nivel estatal, como antes fue la muerte del socialismo real.-  Es el triunfo en todo el planeta del neoliberalismo.- No importan las necesidades de la gente, importan las necesidades empresariales multinacionales.- Por sobre la planificación estatal capitalista o mal llamada socialista como en el caso de la Unión Soviética, está la planificación más atroz y agresiva que ha conocido la humanidad de este colosal sistema empresarial.-

Pero la humanidad es una sola, y comienzan a conocerse los límites en los que ella se mueve, el desafío es entre el ser humano organizado socialmente en una multitud de instituciones y su necesidad de planificar democráticamente el mundo.-

Como cuando Chernobil, ahora con Nueva Orleans se inicia un proceso político, que va a llevar inevitablemente a cambios muy profundos, primero en EEUU, donde existe una reserva humana formidable en su juventud, en sus trabajadores, en sus intelectuales.- En Nueva Orleans se ha visto claramente que el gobierno no representa al pueblo norteamericano, pero este no ha tenido al día de hoy una expresión propia y auténtica, si ha tenido en su seno a lo más granado del estado mayor de las empresas multinacionales.-

Y la realidad se empieza a filtrar por todos los rincones.-

 

Como hacemos desde nuestras chacritas para ayudar a superar esta dura etapa de la historia.-

En primer lugar luchando contra la resignación.

Hay que juntar voluntades a nivel mundial, es necesario un nuevo orden económico que parta de un valor monetario universal, que establezca la contribución de la sociedad a sus gastos en salud, en educación, en vivienda a través de un sistema impositivo, basado en el impuesto a las transacciones financieras, que devuelva sobre la base de las sociedades desarrolladas el formalismo en la vida económica de todas las naciones, con un sistema de bancarización  y de certeza jurídica a través de esta bancarización.-

 

El triunfo del neoliberalismo, en su momento de mayor esplendor se da con la derrota de las burocracias estatistas, pero con un saldo humano aterrador.- Millones de seres humanos a todos los niveles tienen hoy el desafío de encontrar la base política para una alternativa, que de un giro a tamaña crisis.-

 

Jorge Aniceto Molinari                                         8 de setiembre 2005